martes, 27 de octubre de 2009

El triunfo del "modelo orxatero"



Que no corren buenos tiempos para la economía del país es algo que, quien más y quien menos, ya se habrá dado cuenta. Y que eso tiene un reflejo en el ámbito de las administraciones públicas, pues también. Sobretodo si nos referimos a la más lamentable de todas ellas, la Generalitat Valenciana, especialista en desatender las necesidades básicas de sus conciudadanos en pos de fomentar una lamentable política basada en la organización de grandes y costosos eventos que benefician a los cuatro de siempre (con "bigotes" o sin ellos). Fruto de lo cual no hay un chavo en la Tesorería pública, ni siquiera para hacer frente a sus compromisos contractuales. 

Ya desde hace tiempo la Generalitat ha tenido que contratar servicios a precios mucho más altos que los de mercado, simplemente por una cuestión de supervivencia empresarial del contratado. Este último, consciente de no va a cobrar en plazo (lo normal es que la demora en los pagos supere el año), se asegura un “interés” por el retraso. Y a la Generalitat le da igual, lo asume. Obviamente el endeudamiento cada vez será más grande, por lo que la demora en los pagos también crecerá. Pero que más da, ya lo dice el refrán valenciano "el valencià et pagarà, o més prompte o més tard".

Con todo, la situación más dramática es la que le toca padecer a las pequeñas empresas concertadas, las más afectadas por la demora. Este año ese retraso en los pagos ha llegado a tales extremos que, muchas de ellas, están en situación de descubierto bancario con el consiguiente riesgo de desaparición*. Empresas cuyo cometido es la prestación de algunos de los servicios más básicos para la comunidad. Y la cosa se complica sabiendo de la amenaza bancaria de aplicarles unos intereses leoninos superiores al 20% por día de retraso**. ¡Que manda cojones, si esto no es usura que baje Dios y lo vea! 

Hablamos de Bancaja, of course, nuestra queridísima entidad bancaria indígena. Presidida por un ex – Presidente de la Generalitat, el inefable y beato a más no poder de José Luís Olivas, intimo amigo de Camps, Cotino, De la Rua y de toa la colla. Comprenderéis mi indignación cuando en las páginas de El País de este domingo me topo con la siguiente noticia: 

“Bancaja socorre a Feria Valencia 
La entidad ofrece créditos al 0% a las empresas que asistan a certámenes.  
Los presidentes de Bancaja, José Luis Olivas, y de Feria Valencia, Alberto Catalá, firmaron ayer un acuerdo que ambos calificaron de único en España y Europa. La entidad financiera concederá créditos al 0% de interés, sin comisiones ni gastos adicionales, a las firmas que participen en un certamen de la feria. El objetivo declarado es "impulsar la proyección nacional e internacional de las empresas españolas" y "apoyar la economía productiva". En el trasfondo de la decisión se halla, sin embargo, la delicada situación de Feria Valencia... "

Y es que me encanta la doble vara de medir. Salvemos a Feria Valencia cueste lo que cueste, que estos son de los nuestros. Que el Alberto Catalá es muy majete y con el pastizal que le hemos dejado para ampliaciones del chiringuito y demás... Eso sí, al resto de necesitados que les den... ¡que se hubiesen afiliado al partido!
¿Y que más dará? A fin de cuentas no es más que otro bochornoso episodio dentro de las políticas públicas impulsadas por la Generalitat… y de Bancaja, su machacas oficioso para asuntos económicos. ¿Alguien se acuerda del lastimoso affaire “Salvemos al Valencia CF”? (Xe xe xe, al meu València no me’l toqueu!!!)
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* Esto lo se yo de mu güena fuente… vamos, que no me lo ha tenío que contar nadie.
**  Y esto también... 

...y hasta aquí puedo leer.

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