miércoles, 30 de diciembre de 2009

Primeras impresiones de un Mussafero afincado circunstancialmente en la (nada) soleada California



Menuda mierda de viaje. Y m­ira que los he hecho largos y pesados, pero os aseguro que como este ninguno. Y eso sin entrar a valorar la simpatía innata del personal de vuelo de la United Airlines. Una caterva de ex – Barbies cincuentonas, a las que parecía ofender que gran parte del pasaje no se expresara bien en inglés. Y es que claro, ¿como se puede consentir? ¡en un avión proveniente de Frankfurt, repleto de gabachos, italianottis y hasta portus! ¡por Dios! ¡¡¡que poca vergüenza!!! ¡a donde vamos a ir a parar!… A nuestro lado se sentaron una parejita de portugueses que por poco no acabaron en Guantánamo. Todo ello gracias a la poca profesionalidad de la azafata Mary Jane y a su puta pose de superioridad angloamericana. En fin, ya les llegará su hora…

Ya llegados a San Francisco, mi primera impresión sobre el terreno es que se trata de un lugar bastante extraño. O al menos diferente a como yo me lo esperaba. Nada más salir del aeropuerto, poco más grande que el de Valencia por cierto, te ves inmerso en una sucesión de enormes avenidas que comunican los diferentes barrios de la ciudad. Como una aglomeración de municipalidades muy próximas las unas a las otras, en la forma que nosotros conocemos como áreas metropolitanas. Potrero Hill, “nuestro” barrio de acogida, es un sitio tranquilo. Demasiado tranquilo incluso. Casi nadie circulaba por sus calles a nuestra llegada, y eso que eran poco más de las seis de la tarde de un sábado. Planimetricamente es un sitio complicadete. Una sucesión de larguísimas calles entrelazadas que forman una perfecta cuadrícula, pero con inverosímiles desniveles. Tiene unas subiditas que ya me gustaría a mi ver a Contador… ¡aupa Alberto! Si a eso le unes que tan sólo hay casitas y ni una sola finca alta, me permito afirmar que este sitio es bastante bonito. Raro, peculiar, pero no exento de cierta belleza. Vale sí, para los fanáticos del urbanismo es una puta aberración, I know. Pero es innegable, digan lo que digan los puristas, que las vistas sobre el resto de la ciudad son acojonantes. Muy especialmente en un par de puntos en los que, si la niebla lo permite, se puede divisar una espectacular postal del Skyline y del Downtown sanfrancisqueño.

Por lo demás, ahondando en el tema de la “tranquilidad” (o “tediosidad”) del barrio, un paseo vespertino me sirvió para constatar unas cuantas cositas:         
1. Es esta una zona de gente más o menos acomodada. Basta con echar un vistazo a las marcas de los coches estacionados frente a las casas o fijarse en las propias casas, para hacerse una idea.
2. Hay edificaciones verdaderamente hermosas, algunas de las cuales recuerdan muy mucho a la mansión en la que habitaban los cinco hermanos Salinger de la mítica serie noventera “Party of Five”. Pero me han dicho que la acción transcurría en otra zona de la ciudad.
3. Realmente se ve a poca gente por las noches y la que hay no destaca por ser especialmente agradable. Ni un “puto good evening/afternoon”, ni aunque fuera un mísero “hi”… se creen una raza superior y punto, y así hay que aceptarlo.
4. Pese a estar en Navidad y salvo alguna destacada (y horrorosa) excepción, las casas no están especialmente decoradas. Acostumbrado a ese horroroso abigarramiento de motivos navideños a lo que las películas norteamericanas nos tienen acostumbrados, la “discreción” de los vecinos de Potrero Hill se hace hasta extraña. Tampoco se aprecia una sobreabundancia de banderitas y otras referencias patrióticas, aspecto este muy de agradecer.
5. Contrariamente a lo que yo pensaba, esto no tiene pinta de gozar de una vida nocturna especialmente agitada. Después de patearme varias manzanas, lo único destacable que vi fue una licorería y un par de cafés cerrados... y ni un puto bar!!! Vamos, que aquí la juerga padre creo que no se monta.

Bueno, lo voy a dejar por hoy, aunque no sin antes apuntar un par de reflexiones de mecedora. La primera es que a pesar de que aquí todo (o casi) está escrito en inglés y español (en ocasiones hasta en chino!!!), ni Dios habla español (diga lo que diga Cordelia). Eso sí, todas las calles, barriadas, edificios públicos, parques… atienden a nombres castellanos, debido probablemente al origen hispano de la ciudad (una fundación cristiana de franciscanos españoles de finales del XVI). Pero ni por esas. Lo pronuncian como les sale de los cojones y no hay Dios que lo entienda. Hostias, mira que es fácil pronunciar “Juan Sánchez” o “Mariposa” o “De Haro”, pues deberíais escucharlos…ufff!!! La segunda tiene que ver conmigo y con mis conocimientos sobre la lengua de Shakespeare. OK, yo sabía que mi dominio del inglés era malo, ¡pero es que es mucho peor! Si a eso le sumas la manera tan especial de hablar que tiene aquí la gente, algo que he decidido bautizar como “modelo simpático agresivo”, al final acabas por agachar la cabeza y no intentar entender nada de lo que te dicen. No es broma joder, le dan a uno ganas de hacerse pasar por sordomudo. 

Ahora sí que termino,  otro día más continuaré relatando “las aventuras y desventuras de Sulo Martínez Soria en San Francisco - CA". Agur.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Bon Nadal



Jueves 24 de diciembre, Nochebuena. También el día 2 después de la lotería. Para unos pocos, aún es día de resaca, para la gran mayoría entre la que me incluyo, el 2º día mundial de la Salud, por eso de que todo el mundo se consuela con tener mucha y ni un chavo en la cartera… ¡como si la salud no se pudiera comprar con el dinero! Que se lo digan a Mick Jagger… je je je 

En fin. Como veis este año he vuelto a picar y me he agenciado unos cuantos boletos de lotería pero, ¡oh sorpresa! tampoco he sido agraciado. Que se le va a hacer. Tendré que decir la falacia esa de “por lo menos que le toque a quien más falta le hace”, ¿a quien? ¿a Carlos Fabra? ¿a Lorenzo Sanz?... en fin, lo dejo aquí, que sobre este asunto ya despotriqué bastante el año pasado. Al fin y al cabo, como dijo el mítico escritor de ciencia ficción Robert A. Heinlein, ¿que es la lotería si no “un impuesto que grava a las personas que no conocen las matemáticas”?

Pues eso. Y como decía alguna canción casposa, "feliz Navidad, próspero año y felicidad". No chicos, no me he columpiado con lo de desearos feliz año ya. Es que, si todo va normal, no podré actualizar el blog hasta dentro de quince días que es cuando vuelvo de San Francisco, CA. Obligaciones conyugales me llevan a cruzar el charco y no se si allí tendré tiempo para colgar algo nuevo. Eso contando con que llegue a mi destino. Sabiendo como se las gastan los compatriotas de Buffalo Bill, no descarto pasar las fiestas en Guantánamo… en fin, nos vemos (y leemos) a la vuelta. Ser felices... o al menos intentadlo.  

Atentamente, 

SULO PEKKA RESMES
Administrador único (mal que le pese a Che Cornelius) de T.C.B.U.P.
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PD. Ser felices, ¡¡¡pero coño, no tanto como estos!!!


miércoles, 23 de diciembre de 2009

Es un pájaro, es un avión...


...nooooo!!! es Pufomán "El héroe de la patronal".
A/a Díez Ferrán, con cariño.

Gran viñeta de Vergara para Público.

Metal Hurlant y el cine



Durante el pasado mes de noviembre y hasta principios de este diciembre a punto de expirar, la Filmoteca estuvo proyectando un interesantísimo ciclo de películas titulado “Metal Hurlant y el cine fantástico”. En el se repasaban varios títulos de cine fantástico y de ciencia ficción basados o claramente influenciados por las historias  publicadas en la revista de cómic para adultos Metal Hurlant (Heavy Metal en su versión angloamericana). Tiene delito que no comentara nada en su momento, más aún después de haberme acercado a alguna de las proyecciones.

Y es que, a pesar de tener una vida relativamente corta (de 1974 a 1987), la revista tuvo una gran repercusión al editarse no sólo en Francia, su país de nacimiento, sino también en Italia, Alemania, Inglaterra, Estados Unidos o, sorprendentemente, España. Como resalta el comisario del ciclo Jesús Palacios, "fue la primera cartilla del cómic y la ciencia ficción adultos con la que buena parte de, al menos, tres generaciones aprendió a leer". Además, a su juicio, la influencia es tal que su irrupción supuso "la introducción de un nuevo imaginario, más allá de lo simplemente visual e iconográfico del género". "Imaginario que es, por otra parte, aquel que sigue estando vigente hoy día en términos generales". Y es cierto, apreciándose con claridad en buena parte del cine de terror y del sci-fi que se hace hoy día. Y eso a pesar de que, reconozcámoslo, la mayoría de las películas que siguen esa estela son bastante mediocres. Sirva como ejemplo las que han integrado la programación del ciclo.

De entre las películas programadas reconozco no haber visto alguna, como “El último combate/ Kamikaze 1999”, de Luc Besson, de la que me han hablado bastante bien. De las que sí puedo hablar, por haber asistido a las sesiones de la Filmo, o haberlas visto en alguna otra ocasión, son “Heavy Metal” de Gerard Potterton (1981), “El torreón (The Keep)” de Michael Mann (1983), “Los amos del tiempo (Les maitres du temps)” de René Laloux (1982) y “Alien, el octavo pasajero (Alien – Director’s cut)” de Ridley Scott (1979 - 2003). A excepción de esta última, obra cumbre del género sobre la cual se ha escrito tanto que no hace falta explayarse más, el resto son cintas más bien discretas, de la que tan sólo cabe salvar algunos aspectos de “Los amos del tiempo”. Es este un film de animación dirigido por René Laloux, de cuyo guión participó el mismísimo Moebius, cofundador de la revista Metal Hurlant. A pesar de que adolece de las limitaciones propias de la animación de la época, con unos personajes que se asemejan en demasía a He-Man y sus Masters del Universo, la historia es chula y el final es bastante sorprendente.

Por lo demás, “El Torreón” de Michael Mann, es una mierda pinchada en un palo. Empieza bien, pero al poco tiempo te das cuenta de que la grifa que se fumó Mann mientras escribía el guión o era de mala calidad, o es que el amigo tiene poca tolerancia y le sentó fatal. Tal vez “Heavy Metal” sea harina de otro costal. Lo digo por su condición de obra de culto. Pero hoy día, no deja de ser una peli de dibujos para adultos en la cual se narran una serie de aventuretas, unas más interesantes que otras, pero todas ellas bastante simples e inocentes vistas treinta años después de. Por cierto que se anuncia un remake para 2010 con gente muy interesante detrás (David Fincher, Zack Snyder, James Cameron…)

En fin, con todo y con eso un ciclo de películas muy interesante. Piripunjto y punjto para el ejquipo de la Filmo…

martes, 22 de diciembre de 2009

Avatar



Avatar es un término hindú que se refiere a la encarnación terrestre de un dios. De esa fuente mitológica, o al menos de esa idea, bebe la última superproducción de la 20th Century Fox, escrita y dirigida por James Cameron, el tío que perpetró "Titanic". Y el amigo la está petando. Y no sólo en  los Estates, donde amenza con batir todos los records históricos de taquilla, sino aquí en el reino de Don Quijote y Sancho Panza. Sin embargo, tengo que reconocer que a mi la peli ni fu ni fa. Vamos, que no sabría decir si me gustó o no. Lo único que tengo por seguro es que después de 161 minutos de efectos especiales a tutiplé, he salido del cine con escotomas centelleantes (gran nombre para una canción de Los Planetas) por culpa de la sucesión de imágenes en 3D.

La historia va de marcianitos güenos que se ven amenazados en su virginal inocencia por el hombre blanco, ávido de las riquezas naturales escondidas bajo el subsuelo del planeta sobre el que habitan. Por supuesto, algunos de los malvados hombres blancos acabarán por darse cuenta de que están en el bando equivocado y ayudarán a los Na’vi (que así se llama la especie a la que pertenecen los marcianitos). Y como los tiempos que corren son feos y grises, pues el amigo Cameron ha querido incorporar un happy end para que salgamos bien contentos del cine. Eso sin contar con un bienintencionado mensaje en favor de la naturaleza y la soberanía de los pueblos... y contra las guerras del petróleo, material sustituido aquí por una piedrecita que vale a veinte millones el kilo, ¡tal como lo oís! Pero planteado de una forma tan simplona, que la cosa pierde toda la gracia.

Aunque el problema fundamental de "Avatar" es que, más allá de la deslumbrante puesta en escena con preciosos mundos de fantasía y esos marcianitos tan monos, no hay mucho más. En cuanto te das cuenta de que tras la maravilla visual  hay una historia convencional y ñoña, mil veces vista en la gran pantalla y que encima se hace larga de cojones, comienzas a cabrearte con James Cameron y su megalomanía. ¡¡¡Alguien le debería explicar a este tipo que también se pueden hacer pelis de 90 minutos!!!

Como dice Pablo Kurt en Filmaffinity, posiblemente “Avatar” suponga “un nuevo rumbo en el campo de los efectos especiales […] pero es una lástima que (Cameron) haya tardado 12 años para ofrecernos una deslumbrante sucesión de superwallpapers dinámicos en 3D... con un guión que se escribe en una semana”. ¡Ahí está! demasiado envoltorio para esa mierda de caramelo. Con todo y con eso os recomiendo verla en el cine, único lugar donde se puede apreciar en todo su esplendor el virtuosismo técnico desplegado por sus creadores. Si no, mejor pasar.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Libres según, de Javier Marías


Libres según

"Una de las actitudes que parece haber pasado a mejor vida en el mundo occidental, y desde luego en nuestro país, es la que engloba una serie de antiguas virtudes que, por lo visto, ya nadie considera tales. Llámenlas sobriedad, discreción, elegancia, austeridad, aversión a la histeria, al exceso y al pataleo, deseo de no importunar y de no crear más complicaciones de las existentes, de no dar la lata ni entorpecer las tareas de los demás. Llámenlas aguante, entereza, capacidad de encaje ante los reveses y los contratiempos, ganas de no desorbitar las cosas ni sacarlas de quicio, y por supuesto asunción de la propia responsabilidad. Todo eso, que era fundamental para la convivencia y para que cada cual realizara su trabajo con cierta eficacia y sin presiones inmerecidas, ha desaparecido de la faz de nuestras tierras. España, me temo, es el país que en mayor medida lo ha desterrado, de cuantos conozco, y sus ciudadanos se han convertido en los más exigentes, quejicas y despóticos, unos individuos (ya sé, hay excepciones) que creen tener derecho a todo y ningún deber; que, cuando cometen imprudencias a las que nadie los obliga, claman contra el Gobierno de turno si éste no se apresura a sacarles las castañas del fuego, espoleados por una caterva de periodistas, eminentemente televisivos, a los que nada gusta tanto como despotricar y exigir responsabilidades a quienes no las tienen.

No sé. Toda desgracia es lamentable, sentimos compasión por quienes las padecen, se las hayan buscado o no (ejem), y deseamos que logren salir de ellas. Pero, la verdad, yo no entiendo por qué el Estado -es decir, “los demás”- tiene o tenemos la culpa de que unos turistas naufraguen en aguas egipcias y no todos logren salvarse. Tampoco que sólo “los demás” la tengamos de que un atunero que faenaba fuera de la zona protegida haya sido capturado por piratas y sus tripulantes retenidos durante mes y medio. Ni que las familias de esos pescadores -que trabajan en el sector privado- se pongan de inmediato a “exigir” y “reclamar” cosas, algunas tan caprichosas como “una sala VIP” en el aeropuerto de Bilbao. Probablemente se la habrían brindado de todas formas para el encuentro con los secuestrados, pero, ¿de qué mentalidad proviene la idea de la “reclamación”? No hablemos de las nevadas de cada invierno: se anuncian, se desaconseja a los conductores que se echen a las carreteras. Éstos no hacen ni caso, luego se quedan atrapados durante horas, y quienes se la cargan son los meteorólogos, Protección Civil y el Gobierno, más o menos por no haber impedido la caída de copos desde el cielo. Si hay una riada y se inunda un pueblo, en seguida se ve a ciudadanos coléricos, azuzados por las televisiones, exclamando: “¿Dónde están las autoridades? Nos hemos quedado sin luz ni teléfono, y las tuberías están atascadas. ¿Cómo es posible que no se remedie todo al instante?” Pocos parecen capaces de razonar y decirse: “Hombre, con la tromba es normal que todo se haya ido al carajo. A ver si escampa y lo arreglan cuando puedan, buenamente”.
Asimismo ha desaparecido, o menguado, el sentimiento de gratitud. Si yo perteneciera a alguno de los cuerpos que echan una mano a la gente en apuros (si fuera bombero, policía, militar o reparador de desperfectos), estaría desesperado al comprobar que casi nadie da las gracias por las duras tareas o rescates que llevan a cabo, sino que lo normal es que los afectados se solivianten porque uno no ha actuado con la suficiente rapidez o -lo que es más cómico y más trágico- no ha adivinado que se iba a producir un incendio, una inundación, un atraco, un secuestro, un atentado, y no los ha impedido. Y qué decir de los médicos y las enfermeras. Suelen ser personas admirables, que hacen lo indecible por salvar vidas y curar enfermedades. Y, cuando nada pueden, son seguramente los primeros en lamentarlo. Pues bien, cada vez es más frecuente que los pacientes y sus familiares, lejos de facilitarles su tarea y sentir agradecimiento hacia ellos, se pongan hechos unos basiliscos cuando se les anuncia que por desgracia no hay remedio. “¿Cómo que no?”, gritan enfurecidos, y no es nada raro que peguen a la doctora o al enfermero. “Usted tiene que curar a mi padre de ciento dos años, y si no, es una inepta y se le va a caer el pelo, a usted y a la clínica entera”. En cuanto a los maestros y profesores, que se encargan de la noble y paciente misión de desasnar a los asnos (todos lo somos inicialmente), no sólo no reciben a menudo la gratitud de los progenitores de asnos, sino que les llegan sólo sus quejas, su ira e incluso sus agresiones, porque en el fondo esos padres están a su vez deficientemente desasnados y les debe de molestar que sus vástagos se hagan más civilizados que ellos.
Nuestros Gobiernos suelen ser pusilánimes y no se atreven a poner freno a esta creciente creencia, por parte de la población, de que todo le es debido; aunque sea ella sola, por su cuenta y riesgo, la que se meta en un berenjenal o se exponga a una estafa, “los demás” estamos obligados a salvarla o a resarcirla. Todavía estoy esperando a que algún dirigente se plante y lance este sencillo y razonable mensaje: los ciudadanos son libres siempre, luego deben hacerse responsables de sus actos y decisiones."

Javier Marías. 
El País Semanal, 20 de diciembre de 2009
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No suelo coincidir con Marías, pero en esta ocasión, no podría estar más de acuerdo.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Seth, un escritor con mayúsculas



En una de mis últimas entradas me referí a un artículo del escritor boliviano Edmundo Paz Soldán para El Boomeran(g). Reconozco no haber leído ninguno de los libros de Soldán, lo que no quita que visite habitualmente su blog literario, además de hacer caso de sus recomendaciones. Precisamente una de sus últimas entradas va sobre Seth, nombre artístico adoptado por el canadiense Gregory Gallant, un frikazo que va por la vida ataviado como un gangster del Chicago años 20. A pesar de ese punto excéntrico, podemos considerar a Seth como uno de esos genios contemporáneos a los que alguien debería financiarle una película basada en alguna de sus historias. Un brillantísimo dibujante e historetista al cual debemos algunas de las mejores obras del que cada vez más gente considera como "el noveno arte".

Mi acercamiento al universo Seth fue hace relativamente poco y medio por error. Un amigo me recomendó un cómic que le había encantado, pero yo debí de escucharle mal, por lo que acabó en mis manos un ejemplar de “La vida es buena si no te rindes”, la primera novela gráfica del de Ontario. En ella ya se pueden apreciar las líneas básicas que van a definir su peculiar estilo: ese gusto por la nostalgia, el intimismo y una tristeza sutil que lo embarga todo. Y lo que es más curioso, la evocación poética de un pasado mejor y esa mirada gris hacia el presente, que se nos presentan a través de un dibujo bastante amable, detallista, arquitectónico y con un colorido escaso en el cual nunca se utilizan más de tres tintas por viñeta.  

“La vida es buena si no te rindes” está dedicada a la madre de Seth, "a quien le oí muy a menudo el título de este libro". Supongo que esta frase tiene un valor universal, dando igual que estemos en Canadá, en EEUU o en Valencia. Es la típica frase que cualquier madre le suelta a su hijo para motivarle, que se sacrifique y así alcance su metas y sea feliz. A nadie se le escapa que la frase, por sí sola, encierra una mirada melancólica hacia el pasado. Y es que la historia que se nos cuenta va de eso precisamente. Seth nos describe su búsqueda compulsiva de un semidesconocido dibujante de tiras cómicas llamado Kalo, que colaboró en la revista New Yorker antes de desaparecer sin dejar rastro alguno. Una ardua tarea que le llevará a adquirir y repasar cientos de libros y revistas viejas, con la esperanza de tener en sus manos todos los testimonios habidos de la vida de este dibujante. Pretenderá con ello darle sentido a su vida y obra, lo cual conseguirá al final, reconstruyendo la carrera de ese misterioso ilustrador.

Debido al grato sabor de boca que me dejó este álbum, a continuación me agencié una copia de “George Sprott: 1894 – 1975”. Y he de concluir que es incluso mejor que el anterior. Estamos ante un falso documental, en forma de cómic, sobre la vida de George Sprott, un veterano presentador de un programa de aventuras árticas emitido durante más de 30 años por una televisión local. Seth va reconstruyendo la historia de Sprott a través de las opiniones de aquellos que lo conocieron en vida y/o trabajaron con él. Su juventud aventurera, sus traumas familiares, sus inquietudes intelectuales… todo ello se nos va desvelando a través de viñetas con diferentes formas y tamaños. Una gran novela gráfica, no tanto por lo que se nos cuenta, sino por como se cuenta.

Y por último llegamos a “Ventiladores Clyde”, curiosamente la primera obra de Seth traducida en España. Se trata de un libro precioso estructurado en dos partes, en las que vemos el auge y el declive de una empresa de ventiladores sita en Ontario, el escenario en el cual se desarrollan todas sus historias. La primera parte esta protagonizada por Abe Mantchcard, uno de los hermanos que regentaban el negocio, ya jubilado y semiarruinado. Se trata de un triste monólogo en el cual Abe se lamenta ante las oportunidades perdidas, para la compañía, para sí mismo y, sobretodo, en el caso de su hermano Simon. La segunda parte se desarrolla unas décadas antes, con Clyde Fans aún a pleno rendimiento. En esta ocasión el narrador es Simon, un viajante de comercio fracasado. Este episodio es todavía más duro que el anterior. Por que la historia de Simon es la de un fracaso vital en primera persona. Aquel que ve como la vida se le va de las manos y es incapaz de agarrarse a ella. 
Comentando el libro con un amigo, me apuntó una interesante diferencia entre las dos partes. Mientras en la primera se cuentan muchas cosas, pero no pasa prácticamente nada, en la segunda se nos cuenta poquísimo pero pasa mucho. Es cierto, como también que el poético y alienado deambular de Simon por la ciudad, de la segunda parte, recuerda muy mucho a La ciudad de cristal” de Paul Auster.

Lo dicho, que me encanta este tío.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Agresión a Berlusconi. La intrahistoria


Una de las entradas del año, sin duda. 

Espeluznante documento gráfico


Esta de la izquierda, es la réplica del Duomo de Milán con la que un enfermo mental le rompió los morros al Presidente de la República Italiana, don Silvio Berlusconi. Al parecer estás estatuillas se pueden adquirir fácilmente, y a un módico precio, en cualquiera de los comercios que rodean la catedral, así como en otros muchos puntos de la capital de la Lombardía.

Sin embargo en la capital del Turia, eso sería mucho más difícil. No me refiero a pillar una réplica del Duomo, eso es directamente imposible, sino a conseguir una de la Catedral Basílica Metropolitana de Valencia, la Seu de toa la vida. De ahí que saquemos a la luz este escalofriante documento gráfico en el cual vemos como un perturbado, bien provisto de un destornillador (escondido para posar), intenta agenciarse la maqueta de la Basílica que obra en los alrededores de la misma. Su intención es lanzársela al mismísimo Paco Camps, habitual visitante de la Casa de Dios (de esta y de todas sus residencias alrededor del mundo). En fin, dice el hombre que aunque en Valencia no se vendan ese tipo de réplicas, ¡a Camps del leñazo catedralicio no lo libra ni Dios!


Ahí queda eso.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

La ley de la jungla, de Link Wray



Sobre estas líneas Link Wray, un tío que quiso ser Elvis Presley pero que, tras sobrevivir a una complicada operación en la que le extirparon un pulmón, acabó por reconvertirse en un guitarrista mítico. Pionero del rock estadounidense en la década de los 50 y actualmente una figura de culto, sus poderosos riffs de guitarra le valieron el sobrenombre de “el padrino del acorde del poder”, aunque nunca gozó del reconocimiento de otros contemporáneos suyos como Gene Vincent o el mismo Elvis. El propio Johnny Cash, en varias ocasiones, comentó la influencia ejercida por Link sobre su música. Y no sólo eso, también le debe su característico look de cuero negro.

A pesar de caer en el olvido, Wray siguió contoneándose sobre los escenarios hasta la fecha de su muerte, en el año 2005. Fue en Copenhague, donde una afección coronaria se lo llevo al otro barrio con 76 años recién cumplidos. Sorprendente que llegara a esa edad, para alguien con una vida tan accidentada y agitada como la de este guitarrista de guitarristas.


Y es que el tipo, empuñando su Gibson Les Paul, fue capaz de crear algunas de las descargas más sucias y febriles que uno ha escuchado nunca: ¿a quien no le suena "Rumble", "Jack the Ripper" o "Ace of Spades"? Más meritorio aún, si tenemos en cuenta que comenzó a componer a mediados de los 50, donde sus "formas" no eran nada habituales. No quiero ni pensar lo que dirían de él por aquel entonces.

Pues bien, todo esto para decir que últimamente estoy escuchando a toda hora “Law of the Jungle (Uk version)", una especie de recopilatorio de 28 canciones en el que Wray destapa el tarro de las esencias. Especialmente en los cortes instrumentales, sin duda lo mejor de su obra. Ahí se van sucediendo piezas como "Good Rockin' Tonight", "Black Widow", "Run Chicken Run" o la mencionada "Rumble", su mayor éxito, pese a que en EEUU el tema fuese vetado por varias cadenas de radio, al considerar que incitaba la violencia… ¡¡¡y eso que no tiene letra!!!

¡Ah!, una última cosa, es curioso que quien rescatase del olvido a Wray fuese el mismísimo Tarantino, incluyendo varios cortes del maestro en la banda sonora de "Pulp Fiction" y más tarde en "Kill Bill". Digo que es curioso porque, justo el otro día, estuve cuestionándome junto a un amigo esa faceta "recuperadora" del amigo Quentin… je je je  

Hala, ahí os dejo un video del maestro: 

"Rumble"-Link Wray (1978)

Mister Mescal | Vídeo MySpace

martes, 15 de diciembre de 2009

Para Che Cornelius con amor...



Hablemos de cervezas. 

Por aclamación popular y a instancias de Che Cornelius, eminente catedrático de Historia Contemporánea del Islam por la Universidad de Llorchtaun (además de miembro del Comité Averroes y Master en Relaciones Internacionales y Estudios Africanos), voy a escribir sobre mi tema favorito: la cerveza… o la birra… o el zumo de cebada…  No pretendo con ello despreciar al vino, para seros sincero mi debilidad, pero es que temo que bajo el sobrenombre de Che Cornelius se esconda el primo hermano de Robert Parker y no es cuestión de encabronar a los popes del sector. Y es que de birras sabe tol mundo, pero de vinacho no.

Dicen los de la Wikipedia, fuente de sabiduría inagotable a la que nunca estaremos suficientemente agradecidos, que se denomina cerveza a una “bebida alcohólica no destilada, de sabor amargo que se fabrica con granos de cebada u otros cereales cuyo almidón, una vez modificado, es fermentado en agua y frecuentemente aromatizado con lúpulo”. Prosigue explicando que “de ella se conocen múltiples variantes con una amplia gama de matices debidos a las diferentes formas de elaboración y a los ingredientes utilizados”. Y si lo dice la Wiki, será verdad. Ahora, lo que no dice es que todas las variantes cerveceras son buenas, unas mejores que otras, cierto, pero a la fin y a la postre cada una tiene su momento… o casi, con la única excepción de la Turia, meaíto de burra en estado puro que no se pué beber ni con la mejor de las voluntades.

Exactamente por eso, resulta complicado establecer cual es la mejor cerveza del mercado. Habría que atender a variables de todo tipo, desde económicas hasta de oportunidad, si bien podríamos afirmar que la mejor es la que se toma en buena compañía. Ya lo sé Cornelius, esto m’ha quedao d'un ñoña que paqué, pero es que no se explicarlo de mejor manera y a día de hoy aún no ha surgido un Abu Nuwas que traslade al papel las impagables sensaciones que produce una birra fresca deslizándose por el gañote... entre cháchara futbolera, conversaciones sobre tías, coches o discusiones por el affaire Haidar… nooooooorrrllll!!! penitenciaciteeeeerrrl!!!!

Con todo, haciendo un esfuerzo sobrehumano y después de barajar millones de parámetros, llego a la conclusión de que estas son las birras de mi vida (gran nombre para un serial televisivo). Por estricto orden de puntuación:

1. San Miguel ("donde va triunfa"), vulgarmente conocida como la del Santo. Es la que les chorizaba a mis padres de la nevera cuando era un crío. Hoy día la sigo comprando en cuartitos que vienen en packs de 6 o 12, ya que tanto Mercadona como Consum la venden a buen precio. Como veis tiene un alto valor emotivo para servidor.

2. Tiger Beer, la cerveza del tigre. Creo que es de Singapur o de algún lugar cercano. Además me parece que es uno de los patrocinadores de la AFC (Asian Champions League). No es que sea del otro mundo, pero cada vez que encuentro algún pub en el cual las sirven, la pido para así evocar un maravilloso viaje que realicé hace unos años y que me llevó hasta tierras del Lejano Oriente. Desde hace poco la encuentro en una tienda especializada cercana a mi domicilio.   

3. Voll Damm de Barna. Cerveza doble malta. Cañera. No es recomendable beber más de tres en ayunas, que engaña la mu jodía. Menudos ciegos que me he agarrao yo con esta. Con más graduación de lo normal, su sabor también es más intenso, perceptible incluso cuando la cantidad de alcohol en vena no debería permitirte apreciarlo.

4. Franziskaner. Alemana, de trigo y no de malta. Buenorra de cojones, sobretodo la “manchada”. Encima viene en botellas de a medio litro, mentalidad teutona, o nos ponemos o no nos ponemos. Componente sentimental evidente… me recuerda un Patrol “a tota viroya” escuchando rock por la carretera… xé, xé, xé, que recuerdos Capens!!! Lo que más destaca es su olor, inconfundible, además de su suavidad que la hace muy agradable al gusto.

6. Grimbergen Optimo Bruno. Tostada, de sabor fuerte, alcohólica como pocas. Evocación de cenas de amigos, esas de cerveza y pizza del Carrefour ya lejanas en el tiempo. Ahora que lo pienso, hace un siglo que no me tomo una.

7. Goldburg. Cerveza oficial del Bar Pinar. Sólo disponible en litronas. Taleguera como ninguna. Ideal para acudir a conciertos de jevatas. En la cuestión económica no tenía competidores en el mercado. Tristemente desaparecida.  

8. Rosita de Tarraco y Alhambra Especial, la de la botella verde. Una es rubia de alta fermentación, la otra ambarina y agridulce, ambas potentes, ambas extrañas, extraordinarias en buena compañía y con jamoncito, caña de lomo, queso y otras delicatessen del terreno de por medio… osease en Bodeguita y con amigos…je je je  

[…]

Vale ya esta bien.
Lo reconozco, no he utilizado parámetro alguno para elaborar esta clasificación. Me he limitado a poner las que me han ido viniendo a la cabeza. Al fin y al cabo en eso consiste un blog, ¿no?, en que su autor escriba lo que le sale de la punta la polla. Hala pues. Eso es todo amigos.
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PD. Espero que os guste a todos… sin acritud.  

PD. II. La nibelunga esa de la foto, no se quien es... ¡lo juro!

lunes, 14 de diciembre de 2009

...después de Aminatu, Herta Müller para principiantes



La primera vez que oí hablar de Herta Müller fue cuando le concedieron el Premio Nobel de literatura 2009. La Academia Sueca, muy proclive en los últimos años a premiar autores que escriben en alemán, eligió a esta enjuta mujer de límpidos ojos azules, censurada en la Rumania de Ceaucescu y aclamada por la crítica austriaca y alemana. Y es que la Müller, nacida cerca de Timisoara, pertenece a la comunidad de los suabos del Danubio, por lo que su educación y su lengua, en la que se expresa y escribe, es una variante dialectal del idioma de Goethe. 

Como este fin de semana tocaba echar horas a bordo del tren, me llevé un ejemplar de “En tierras bajas”, la primera novela de la Müller y mi primera incursión en su obra. La novelita esta compuesta por once relatos de los que el más largo e interesante es el que da titulo a la compilación. La narradora, la pequeña de una humilde familia de suebos (¿la propia autora?), nos describe el duro día a día en una aldea de la Rumania comunista. Pero de una forma bastante "peculiar". 

Lo cierto es que mi aproximación al particular universo Müller, me ha dejado un poco frío. Extremadamente críptica, muy dada al surrealismo, incluso a lo bizarro, es difícil acceder a la crítica subyacente al régimen que motivó su exilio en Alemania. En este sentido, he visto que algunos críticos se han referido a la literatura de esta autora  como el equivalente germano de “lo que en español llamamos Realismo Mágico”. Estoy de acuerdo, si bien, en el caso que nos ocupa hay mucho más de mágico que de realismo.

En fin, que el libro no me ha gustado especialmente, lo único es que ahora podré decir que me he leído a la Müller (eh Lupin… je je je).

Por cierto, antes de que se me olvide, muchas son las voces que se han alzado contra el Premio Nobel de literatura, por causa de sus últimos y semidesconocidos galardonados. Hay incluso quien se plantea la universalidad del premio, como el escritor boliviano Edmundo Paz Soldán. Muy interesante su artículo

sábado, 12 de diciembre de 2009

Hasta los webs de Aminatu Haidar



O más bien debería decir hasta los huevos del circo mediático que la farándula ha montado en torno a la figura de la activista saharaui, en huelga de hambre desde hace ya casi un mes. El último espectáculo: la petición pública de los “intelectuales” para que el gobierno actúe (¿?) y que incluso intervenga el monarca español. Vamos, que más que ayudar, parecen predispuestos a enredar más la madeja.    

Y es que la situación es bien jodida y no pinta nada bien. No lo hace por que la señora Haidar, luchadora infatigable en pos de los derechos de su pueblo, se ha enroscado en una posición de fuerza que, desde mi punto de vista, esta llevando demasiado allá. Estoy harto de verla dando ruedas de prensa diarias que, lejos de conseguir su cometido, no hacen más que echar a los leones cualquier esfuerzo diplomatico del Gobierno español. Por eso entre otras cosas, es muy injusta esa proclama aireada a los cuatro vientos por los manifestantes pro-Haidar y los palmeros de la farándula patria de “Marruecos culpable, España responsable”. ¿Pero responsable de qué?

Punto 1: Haidar hace huelga de hambre por voluntad propia.
Punto 2: Marruecos es quien la expulsa y le impide regresar a su país. No España.
Punto 3: España la acoge e intenta, con medidas más o menos acertadas (todo es discutible), hacerla regresar a El Aaiún, su único deseo. Incluso le llega a ofrecer la adquisición de la nacionalidad española. Aminatu rechaza esa posibilidad.
Punto 4: Después se reafirma en que la única salida es que le dejen volver a El Aaiún con su propio pasaporte: “Volveré viva o muerta”. Pero Marruecos no le deja. España, queridísimos palmeros, no puede hacer eso. Quien lo puede hacer y no lo quiere hacer es Marruecos, un estado medieval gobernado por un déspota, cierto, pero soberano dentro de sus territorios, entre los que se encuentra el Sahara Occidental, al menos hasta que se celebre, si se celebra algún día, el ansiado referéndum de independencia.

¿Qué nos queda entonces? ¿España debe declararle la guerra a Marruecos? ¿Es eso lo que se está pidiendo? Ah, no, ahora lo que se pide es ¡¡¡que intervenga el Rey!!! Y lo que es más gracioso, ¡¡¡lo pide Izquierda Unida!!! Un partido que se declara republicano. Si alguien lo entiende que me lo explique. Como comentaba Román Orozco en la SER, la petición de IU “es como si los ateos salieran en procesión para pedir que llueva”. Por no mencionar que esta petición regia supone, además de un acto hipócrita, una deslealtad institucional contra aquel que posee en exclusiva la competencia en este caso, el Ejecutivo.

En definitiva, y más allá del paripé orquestado por los chicos de Cayo Lara, está claro que Marruecos es quien tiene la sartén cogida por el mango. Y no se como coño puede solucionarse esto, ni vía Juanca ni vía Moratinos. El Gobierno español es un mero convidado de piedra, sin jurisdicción en este caso, porque mal que nos pese, Sahara es territorio marroquí y sobre éste España no tiene nada que mandar.

En fin, que me gustaría que alguien me explicase porque es culpable este Gobierno (o este país) de lo que le está pasando a Aminatu Haidar. O ya puestos, si entendemos que es culpable, que alguien me explique por que es más culpable que, pongamos por caso, el gobierno de los EEUU, el de Francia ¡o el de Papúa Nueva Guinea!. O porque sería más culpable de la muerte de Haidar (esperemos que eso no suceda) que la de un ciudadano iraquí, un niño somalí o la de un represaliado guineano. En fin, ya veremos en que acaba todo esto.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Respect my pussy!!!



No conocía a Enrique Lynch antes de leer este artículo. Ni me sonaba y eso que soy asiduo lector del diario El País. El caso es que un buen amigo me recomendó su lectura, cosa que hice de inmediato. Ahora ya se que Enrique Lynch es profesor de Estética en la Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). También que es articulista del diario de Polanco y de la revista Letras libres, como antaño lo era de La Vanguardia, Clarín, Quaderns o Claves de la razón práctica. Ah! y no es familia ni de David ni de Kelly Lynch… je je je. Hasta aquí mis conocimientos sobre este señor. De la que se ha liado con motivo de su artículo tampoco sabía nada, hasta hace un par de días. A la vista de las airadas reacciones del nazifeminismo hubiera preferido seguir en la inopia.

A ver, comencemos. Vaya por delante que no estoy ciento por ciento de acuerdo con lo que el profesor expresa en su columna de opinión. Algunos de los términos que se gasta para afianzar su posicionamiento no son, desde mi punto de vista, los más adecuados. Me refiero sobretodo a eso de referirse a España como un "país vergonzantemente árabe" (¿vergüenza de que?) o aquello de identificar a los maltratadotes como "bárbaros islámicos" (torna-li la trompa al xic!!!). Sin embargo ello no altera el fondo de la cuestión, la manifestación de una línea de pensamiento muy próxima a lo que yo mismo opino sobre este tema.

Y conviene no olvidar que la tribuna del señor Lynch recoge una opinión más sobre este asunto tan polémico, una opinión razonada, respetuosa y bien fundamentada, frente a la cual se pueden alzar otras voces siguiendo idénticos parámetros, como así ha hecho Soledad Gallego-Díaz en las páginas del mismo periódico. En eso consiste la libertad de expresión, ¿o no?

Lynch no hace si no criticar una corriente del feminismo, con cada vez mayor fortuna dentro de nuestras fronteras, que tiene su razón de ser en la búsqueda de la confrontación con todo aquel ser humano que tenga pene, concebido sin excepción alguna como "macho dominante". En el fondo no se busca la igualdad, sino más bien un cambio de tornas en virtud del cual la mujer accedería a la posición dominante que hasta ahora detentaba el hombre. Para ello Lynch se fija en una de las campañas emprendidas por el Ministerio de Igualdad, esa que lleva el lema “De todos los hombres que haya en mi vida, ninguno será más que yo”, y de la que participan gentes del deporte y de la farándula como Chenoa, Dani Martín, Angie Cepeda o Diego Forlán. Esta campaña se creó, supuestamente, para estimular a las mujeres a no dejarse avasallar por sus hombres, pero como bien refleja el artículo, parece más una arenga a las féminas para que se tomen cumplida venganza por todos estos siglos de sometimiento al macho y suplantar así su rol preponderante. Es una reivindicación de tintes amazónicos que recuerda mucho a las soflamas de la chica que disparó contra Andy Warhol. Al final de la corrida, ese feminismo se transforma en una tipología de machismo pero a la inversa.

Un “revanchismo de género”, en sus propias palabras, que se airea y se difunde por todas partes. Demósle la vuelta a ese "De todos los hombres que haya en mi vida ninguno será más que yo" y lo veremos claro. "De todas las mujeres que haya en mi vida ninguna será más que yo" ¿Cuanto creéis que durarían esos carteles colgados a lo largo y ancho de toda la geografía hispana? A ver cuanto tardaban en denunciarlo y retirarlo por machista (“Y en efecto -oh, sorpresa-, al aplicarlo a los varones, el más se convierte en menos”). 

Y lo del cartelito ministerial no es algo anecdótico, sucede en muchas ocasiones tanto en medios públicos como privados. Yo mismo recuerdo un par de anuncios de marcas comerciales en los que se aprecia ese revanchismo que denuncia Lynch. El primero es reciente, la anunciante es una conocida marca de lavadoras y en el mismo vemos como, ante la incapacidad de un hombre para hacer bien la colada, su esposa llama a los técnicos de la marca para que (oh, ¡¡¡sorpresa!!!) se lleven a su marido por inútil. El segundo es de hace un par o tres años. Un chaval inspeccionaba el coche de su mujer/novia y en un momento dado le pega una patadita a la rueda, como para comprobar la presión del neumático. A esto la chica le contesta con un puntapié en la espinilla que lo deja doblado en medio de la calle. Ella se va con su coche maravilloso dejándolo allí, obviously. A mi me parecieron los dos bastante graciosos. Ahora, si quien fuese retirada por inútil o golpeada por su pareja hubiese sido la mujer, al anunciante le hubieran caído hostias de todas partes. ¡Que coño!, a ningún anunciante medio serio se le ocurriría plantear un spot así. Por lo menos si pretende vender bien su producto.

Por todo eso no puedo entender como se ha alzado semejante cúmulo de voces bienpensantes, clamando en favor de una cruzada contra el señor Lynch por emitir supuestas ofensas contra el género femenino. ¡Hasta de apología del maltrato lo han llegado a acusar! Cuando es justamente eso lo que denuncia el autor, el continuo maltrato al que se ven sometidas las mujeres, y a las ofensas y vejaciones que persisten aún hoy día. Pero que provienen no sólo de parte de sus compañeros varones, sino también de ese feminismo radical cuyo revanchismo hacia el género masculino ofende no sólo a este, sino principalmente a ellas mismas. 

En fin, no es más que mi opinión. Si queréis seguir el hilo de esta polémica, absurda e interesante por partes iguales, tan sólo tenéis que poner “Enrique Lynch” en el buscador de elpais.com. De todas formas os enlazo aquí los dos artículos del profesor:

martes, 8 de diciembre de 2009

Juliano "el Apóstata"



Los que me conocen saben que soy un fervoroso militante anti-novela histórica. No puedo con ella y no sólo por sus inexactitudes o por sus ejercicios de historia-ficción. Me aburre sobremanera y me parece pretenciosa, afectada y chusquera, además de considerarla en un gran número de casos como infra-literatura. Pero como en todo existen excepciones, en esta ocasión la nota discordante la ha puesto Gore Vidal con su extraordinaria novela sobre la vida del emperador Juliano Augusto. Aquel al que los cristianos se refirieron como “el Apóstata” por su enfrentamiento a las elites eclesiásticas romanas y su lucha por reinstaurar el helenismo y los cultos romanos del Imperio.

Pese a ser un emperador efímero (tan sólo se mantuvo dos años en el cargo), la historia de Juliano “el apóstata” ha suscitado un gran interés entre los historiadores. Y tampoco es casualidad que varios escritores contemporáneos, además del mencionado Gore Vidal, hayan escrito obras directamente inspiradas en la vida del maltrecho emperador (“Emperador y Galileo” de Henrik Ibsen, “Dioses y Legiones” de Michael Curtis Ford, o “El Último Pagano” de Adrian Murdoch”).

Y eso que la vida del emperador Juliano es la historia de un fracaso. Muerto en una escaramuza tras su desastrosa campaña militar contra el Imperio Sasánida, sin haber podido consolidar ninguno de los cambios que había impulsado bajo su mandato. Pero la historia de Juliano es también una lucha sin cuartel por instaurar la libertad de culto y contra la intolerancia religiosa presente durante las últimas décadas del siglo IV d.C. Un hombre al que la muerte prematura, posiblemente a manos de alguno de sus soldados cristianos, impidió alterar el rumbo de la historia. A partir de su experiencia, el mundo helénico se perderá para no recuperarse nunca más, mientras una nueva cultura empezará a afianzarse en occidente, la de los bárbaros y la cruz de los galileos.

En la novela, Gore Vidal relata con maestría la trayectoria vital de Juliano, desde su infancia hasta su subida al trono como Augusto imperial. El perfecto equilibrio entre esa historia individual y la documentadísima recreación de época, hacen que "Juliano el Apóstata” sea considerada como un hito y un modelo no superado de novela histórica. Y es que si juntas una figura tan interesante como la de Juliano, con un escritor de gran nivel como Gore Vidal, pues el resultado es este, una obra literaria magnífica... pese a tratarse de novela histórica.


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PD. El emperador Juliano prefería definirse como filósofo o estudiante, antes que como guerrero. Es por ello que las pocas representaciones que de él se conservan, aparezca ataviado con la toga de filósofo y la barba característica de los sofistas atenienses.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Tópicos cinematográficos


Me entero gracias a la columna semanal de Begoña Gómez para ADN, que la revista cinematográfica Empire ha elaborado una lista sobre los más sobados clichés del mundo del cine. Entre los que se incluyen, está el de que cuando la abuelita simpática abra la boca será para soltar tacos y/o barbaridades, que la bomba siempre se desactivará un segundo antes de la deflagración (ni dos, ni tres), que el perro nunca muere pero sí el soldado al que se le ocurre enseñar una foto de su bebé… a los que podríamos añadir que en toda peli de terror que se precie, si hay algún personaje de raza negra morirá el primero… o que a la tía buena siempre la matan o en la ducha (en bolas) o en su habitación (en bragas y sujetador)… 

Lo cierto es que este tipo de rankings no suponen nada nuevo dentro del periodismo especializado. Gentes como el archiconocido crítico del Chicago Sun Times, Roger Ebert (el primero en su especie en ganar el premio Pulitzer), llevan años recogiendo todos los clichés imaginables del mundo del cine. Este glosario se encuentra en su web y es muy interesante. En el se dan cita, junto a las aportaciones del veterano periodista, entradas propuestas por sus miles de lectores, algunas de las cuales son graciosísimas… y verdades como puños. For example:  

 - Regla de la vindicación del ermitaño: Siempre que el futuro de la humanidad esté en juego, el Gobierno echará mano de un científico solitario cuyas teorías habían sido rechazadas por absurdas, pero que ahora se transforman en la última esperanza de salvación

- La técnica Bruce Willis (¿Explosión? ¡Ah!, esa explosión): Para demostrar que el prota es un tío duro, caminará sin girarse en dirección a la cámara mientras a su espalda se produce una gran explosión. Obviamente, el personaje ni siquiera parpadeará, por mucho que varios trozos del elemento explosionado pasen rozándole las orejas. 

- Síndrome del asesino archivista: Siempre que un detective entre en el apartamento de un asesino en serie, se encontrará con una pared repleta de fotos y recortes de periódicos que aluden a sus víctimas. 

- Ley de Bartlett: Siempre que un personaje recite algo de memoria a otro, el segundo en cuestión terminará el párrafo y/o le espetará de que obra se trata y quien es el autor. Y da lo mismo que sea un conocidísimo soneto de Shakespeare, una cita de Boecio o incluso un verso bíblico, el interlocutor siempre conocerá a cual libro y capítulo pertenece. 

- Síndrome de “el Broncas”: Siempre que comienza una pelea en la barra de un bar, todo el personal allí presente comenzará a darse de hostias espontáneamente. 

- Demostración de las credenciales del villano: En cualquier película donde haya un malo malísimo, este remarcará su condición al principio de la película, para ello se cargará a uno de sus propios secuaces. 

- Teoría del condicionamiento genético: Todos los asiáticos saben artes marciales. Todos los latinos bailan salsa. Cualquier ruso (o ex – soviético) estará relacionado con un ex agente del KGB que a su vez trabaja para la mafia rusa. Cualquier judío habrá perdido a sus familiares en los campos de exterminio. Y como he comentado al comienzo, los negros siempre mueren los primeros, sobretodo en las películas de miedo.   

- Demostración del “Todos llevamos un quinqui dentro”: Cualquier personaje de película es capaz de poner en marcha un automóvil sacando dos cables fácilmente accesibles bajo la caja del volante y juntándolos. ¡¡¡Faltaría más!!! 

- Regla básica acerca de las corporaciones malvadas: Siempre que un héroe propiciatorio descubra el plan de una empresa de arriesgar la salud pública por pura avaricia, se dará de bruces con un equipo de asesinos profesionales (bien provistos de sedanes negros) que lo perseguirán incesantemente durante toda la película. 

- El efecto antena humana: Siempre habrá personajes que tengan la increíble habilidad de encender la televisión justo en el momento en que los telediarios estén reportando algo relacionado con ellos. 

- Síndrome del héroe inocente: El malo arrincona a la víctima y le apunta con su arma. Se escucha un disparo. El villano sonríe irónicamente y cae muerto al piso. La audiencia se da cuenta que la víctima sigue viva. ¿Alguien le disparó por la espalda?, ¿quién? La cámara enfoca al que disparó, una persona nada violenta que se supone no estaba en la escena y que además nunca con anterioridad había disparado un arma. ¡Ah! Y todavía sostiene el arma con las manos temblorosas. 

- ¡Chiiing! El sonido del metal: Siempre que vemos un cuchillo, espada o una navaja grande y brillante, escuchamos el sonido de roce de metal con metal, aunque el arma no toque nada.

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