lunes, 26 de agosto de 2013

Reflexiones tras una noche de tormenta

1. Teofila Martínez es tonta del culo. Lo cual no sería demasiado grave de no ser porque la tipa es la alcaldesa de Cádiz (para vergüenza de los ciudadanos de esa maravillosa ciudad con la que tantos lazos me unen).
Aunque para seros sincero, prefiero creer que sus declaraciones son las de una inútil con cargo que no sabe ni de lo que habla, porque sino tendría que pensar que estamos ante una nueva aportación a la política social del PP resumida bajo el eslogán “si tienes twitter no pidas para comer”. Por otro lado se me ocurre que alguno dirá ahora que como no va a tener cuentas en Suiza ¡¡¡si los hay que las tienen hasta en twitter!!!

2. “Holy Motors” es un zurullo se ponga como se ponga Jordi Costa. Es pretenciosa y pedante.
Parece ser que ahora la calidad de una película no se mide en función de los elementos que aporta, sino por la ausencia de esos mismos elementos en otras producciones a las que catalogaríamos de convencionales y/o menos arriesgadas (ergo malísimas). O sea, una especie de grandeza entendida a sensu contrario. Pues bien, que la mayor parte de las producciones actuales sean aburridas y previsibles no convierte al film de Leos Carax en una obra maestra. Como tampoco el hecho de que Arbeloa sea incapaz de hacer un centro en condiciones, convierte a Azpilicueta en Garrincha, capish??? Y es que “Holy Motors” no deja de ser un buen mojón. Y lo es porque no se entiende un cazzo de lo que cuenta (ni lo pretende) , porque las escenas supuestamente impactantes no son para tanto y ni siquiera tan novedosas como se ha querido vender (todas ellas tienen referentes, algunos evidentísimos), pero sobretodo porque esa ambigüedad tan alabada por la crítica no es otra cosa que el manido recurso cinematográfico de director limitado que no sabe como contar algo y se escuda en aquello de “dejo la interpretación en manos del espectador inteligente”. Que sí, que la sobre-explicación está muy mal vista y no seré yo quien haga apología de ese mal made in Hollywood, pero uno ya empieza a cansarse del reverso a esa mala praxis: la nada-explicación pedante (también conocida como el “si no te enteras de lo que quiero contarte no es por culpa mía, sino tuya porque eres tonto”). Pues eso.

3. No sé si el “Tata” Martino también es tonto, pero desde luego un rato hipócrita y demagogo sí que es.
Que no suelta el tipo, en referencia al coste del posible fichaje de Gareth Bale por el Real Madrid, los números me parecen casi una falta de respeto para el mundo en general”. Por contra que tu estrella cobre más de 30 millones de euros anuales entre sueldo y contratos publicitarios y que, en menos de dos años, se le haya revisado al alza varias veces, es un ejercicio de coherencia acorde a los tiempos que corren. Como también lo es que, no contento con todo lo que percibe, le de por defraudar a Hacienda (ergo a todos). Y que tu presidente te haya traído a Neymar por la ajustadísima cifra de 57 millones de euros (de los que 42 se han perdido por el camino en comisiones y demás) está de puta Mulder... Obvio. Como que tus emolumentos por entrenar a 23 tíos en calzoncillos durante 2 horas al día y decir tonterías en rueda de prensa, dé para pagarle el sueldo a treinta o cuarenta médicos o profesores... Y es que eso es lo malo que tiene el escupir hacía arriba, que al final la ñapa te cae en la cabeza.

4. La única verdad que encierra el caso de Harry Quebert es que la editorial Alfaguara es capaz de convertir una mierda en ingentes cantidades de pasta para los bolsillos de sus accionistas. Completamente inexplicable lo de esta novela. No es que sea mala, es que produce vergüenza ajena. Y no hay más que hablar.

5. Sin ser tan mala como la anterior, “Cosmopolis”(de Don Delillo), también es basura. ¡Pero es que su adaptación cinematográfica es aún peor!
Dirigida por David Cronenberg, a quien uno le tiene tenía un respeto, “Cosmopolis -the movie- es un engendro infumable que no da ni para pasar el rato. Una paja mental en la que se nos ofrece una especie de vaticinio sobre como será el final del capitalismo, o yo que sé (ni quiero saberlo), y que únicamente denota la grave diarrea mental que padecen Cronenberg y/o Delillo. Pero es que encima, por si no había ya bastante, la cinta está protagonizada por el caramuerto de la saga Crepúsculo. Y la cosa podría haber sido aún peor si el veterano director de “Una historia de violencia”, “Promesas del este” o “Scanners” (quien te ha visto y quien te ve, David) hubiese conseguido contratar a Colin Farrell para el papel, como parece que intentó (¡¡¡guata fak!!!).

6. Esperanza Aguirre es mu' mala. ¡Malísima! Una mala yerba de esas que nunca muere ni morirá. Una cucaracha capaz de sobrevivir a un holocausto nuclear. Una persona que cada vez que abre la bocaza es para faltarle al respeto a alguien y cuya mera presencia en pantalla provoca que muera un pony en la otra parte del mundo. A parte de eso también es la imagen gráfica de como en este país cualquier mediocre puede triunfar en política. Y es que no contenta con su coherente faceta de liberal – funcionaria, a la señora marquesa le dio anoche por despacharse con el siguiente tuit:
En fin, debe ser que el jamón (como los sobres y el twitter) son solo para los neoliberales y los peperos. Y es que ya se sabe que no se hizo la miel para la boca del asno... ¡ni la del pobre! Trabajadores comiendo jamón, ¿a donde vamos a ir a parar? Que será lo siguiente, ¿que tomen cava? ¿vino del bueno? 
Supongo que ahora asistiremos al patético espectáculo de ver a sus acólitos justificándola. Puede ser que incluso salga el Carromero de turno quitándole hierro hasta a la trama de financiación irregular de su partido. Lógico por otra parte y es que, ¿que importancia tiene ese asuntillo ahora que sabemos que en la sede de CCOO se come jamón?


En fin chicos, que queréis que os diga... ¿Veis esa mierda que se acerca? Pues sí. Es el puto martes, que se anuncia aún peor que el lunes. Valor y fuerza.   

miércoles, 21 de agosto de 2013

Los discos de mi vida (Edición jogger): Jade Warrior - “Last autumn's dream”

Quien me iba a decir a mí que esta pieza de rock setentero llegaría a convertirse en mi fiel escudero cuando salgo a trotar por entre los campos de chufa de Alboraya (Y sí, he dicho trotar y no correr. Porque correr, lo que se dice correr, no sé si se corresponde con la realidad de mi relajada práctica deportiva). Desde luego nada hacía prever este amor tardío cuando, después de que alguien me regalase el cedé hace la tira de años, lo colocara en una estantería y allí estuviese criando polvo hasta hace cuatro días. Pero mira tú por donde que, un día en el que hacía limpieza, algo cayó desde las baldas altas de una de las estanterías para cedés y, tras impactar en mi hombro se despatarró sobre el parqué. Ahí estaba el “Last autumn's dream” de los Jade Warrior reclamando una oportunidad. Así, agresivamente, a lo borde, como deberían hacer todos aquellos canteranos de grandes equipos de fútbol que pretenden ganarse un sitio en la élite. Obviamente con esa carta de presentación lo menos que podía hacer era escucharlo. Y esto es lo que me encontré:
Eso... ¡y esto otro!:
...y es que es imposible resistirse a este temazo.

Hablamos de los Jade Warrior, banda británica de rock progresivo que comenzó a funcionar a principios de los setenta. Unos tipos que con sus dos primeros discos no se comieron un torrao. También os digo que, una vez oídos ambos, me imagino que ni ellos mismos imaginarían hallarse alguna vez en otra tesitura. Probablemente tampoco lo buscaban cuando trabajaban sobre los diez cortes que habrían de incluirse en el “Last autumn's dream”, su tercer álbum de estudio. Pero con la publicación de este disco en 1972, todo cambió. Según cuentan las crónicas el álbum tuvo una muy buena acogida entre el público, recibiendo un puñado de buenas críticas que, como veréis, no llegaron a oídos de este melómano de medio pelo. En mi descargo os diré que, por aquel entonces, aún no había visto salir el Sol y tengo mis dudas de que mis padres siquiera se conocieran. En fin, a lo que iba, que el disco es una gozada y la escucha -trotando o no- se convierte en un viaje lisérgico a través del sueño -el último sueño de otoño- de tres tipos con aspiración de trascender. Una travesía trufada de extraños solos de flauta y complicados compases cuya ejecución demuestra el talento innato de estos, por aquel entonces, jóvenes músicos surgidos de entre las brumas de la pérfida Albión.

Si pueden agencienselo, pero sobretodo disfrútenlo -trotando, corriendo o criando bartola, lo dejo a su gusto-.  

martes, 20 de agosto de 2013

El festín del amor

La lectura de “El festín del amor” ha supuesto una gratísima sorpresa para alguien como yo, bastante escéptico en las cuestiones estudiadas por la ciencia de Cupido. La más agradable de las sorpresas, apostillaría. Y eso que, a priori, me cuesta concebir como me he podido entusiasmar con algo que no es más que la recreación contemporánea del archiconocido “Sueño de una noche de verano” de William Shakespeare. Gran parte de la culpa reside en la magnífica pluma de su autor, Charles Baxter, de quien ya os hablé aquí (y muy bien, por cierto) a propósito de sus relatos.

Estamos ante una historia coral en la que un personaje escucha las voces de hombres y mujeres, viejos y jóvenes, heterosexuales y homosexuales, matrimonios y amantes, que le cuentan sus cuitas amorosas, los días estupendos y no tan estupendos de sus más o menos complejas relaciones. Cada uno de ellos tiene un ideal amoroso diferente, más simplista e inocente en el caso de Chloé y Oscar, la joven y alocada pareja de trabajadores de la cafetería, en otras más intelectualizado como es el caso del dueño de esa misma cafetería. Incluso los hay escépticos que, por la fuerza de los hechos, acabarán modificando su visión sobre la importancia del asunto. En todo caso, sea cual fuere el ideal representado, todos acabarán desembocando en una única verdad, que el amor es el único motivo por el cual merece la pena soportar el día a día en este páramo de desolación en el cual algún cachondo nos dejó caer. Charlie Baxter, que así se llama nuestro narrador (y nuestro escritor), nos muestra como el amor mistifica, devasta, inspira y modela la vida de todos los que le rodean y hasta la suya propia.

Repleta de escenas cómicas, viñetas sensuales (a veces tirando a porno) y alguna que otra situación trágica que Baxter desdramatiza con maestría, “El festín del amor” es una novelilla deliciosa. No me extraña que en el 2002 fuera galardonada con el III Premi Llibreter que otorga el Gremio de Libreros de Barcelona y Cataluña. Ni que Robert Benton decidiese filmar una adaptación que, si bien no está a la altura de la grandeza del libro, se contempla con cierta simpatía.

Very recomanable. 

viernes, 16 de agosto de 2013

El disco rosa de Verbena

Hace la tira de años ya, íbamos hacia alguna parte en el coche de un amigo -si no recuerdo mal, el del primer amigo con coche- y el tío nos sorprendió con un cedé que le habían enviado desde no se cual sello al que solía comprarle ingentes cantidades de material. El disquito en cuestión era el “Pop American Style”, un doble CD de cuarenta pistas que recopilaba la obra de otras tantas bandas de indie pop gringo de las que, por aquel entonces, no habíamos oído ni hablar. Entre ellas, reluciendo como diamante en una mina de Bostwana, estaba “Old Junk for Fashion” de Verbena, que pasó a la categoría de himno de la cuadrilla desde el primer instante en que sonó.
Y aunque la lógica del melómano hubiese debido llevarme a la caza y captura del “Souls for Sale”, álbum de debut de Verbena en el cual se incluía una versión menos guarra de este temazo, por motivos que no puedo explicar ello no fue así. Quizás me harté de buscarlo, o tal vez nos cansamos de poner aquel disco en sesiones non stop pasando a alguna otra novedad de las que ofrecía el panorama noventero a unos chavales ávidos de descubrimientos musicales. El caso es que pasarían unos años hasta reencontrarme, de forma azarosa, con esta banda de Birmingham, Alabama, capitaneada por Scott Bondy (hoy conocido como AA Bondy). Y ese reencuentro sería a través de una copia del segundo álbum de la banda, el “Into the pink” (el disco rosa para los amigos), depositada en la sección de saldos de una conocida superficie comercial. ¡Glorioso acontecimiento!

Como os he dicho el “Into the pink” es el segundo álbum de Verbena y fue publicado en 1999, en lo que a la vez suponía su debut en un sello importante como Capitol Records. Encima estaba producido por un Dave Grohl en la cresta de la ola, gracias a sus Foo Fighters (y a vivir de las rentas que otorga el haber sido batería de Nirvana, que todo hay que decirlo). Pero pese a tenerlo todo de cara para triunfar, Scott Bondy y sus Verbena se comieron los cagaos. Posiblemente por la sensación de déjà vu que dejaban algunas de sus composiciones, seguramente con responsabilidad directa de Grohl, en la onda de aquel sonido surgido unos años antes en la ciudad de los Supersonics. Algo que no pudo borrar ni la voz arrastrada de Scott Bondy, ni los juegos vocales con la bajista/vocalista Anne Marie Griffin, ni la batería machacona de Les Nuby.

Y es una pena porque “Into the pink” es un auténtico discazo en el que se incluyen pepinos como este “Baby got shot” que os incrusto arriba, “Oh my” o “Pretty please”. También imponentes medios tiempos como “John Beverly” o “Prick the sun” y baladas como “Lovely isn't love” o la maravillosa “Big skies, black rainbows” a modo de despedida y cierre de un disco que, si bien no es redondo, es lo suficientemente bueno como para haber merecido algo más de atención.


Y esto es todo amigos... 

...bueno, esto y que, como decía el del chiste... -"¡¡¡queréis verbenaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!! 

viernes, 9 de agosto de 2013

“Forbrydelsen” o lo que vendría a ser “el crimen”, pero no “The Killing”

Sirva el título como declaración de intenciones más que como punto de partida. Y es que, con la autoridad que me otorga el haberme tragado las tres temporadas de las que, al menos hasta el momento, consta “Forbrydelsen”, y algún que otro episodio (¡no hace falta más!) de su remake norteamericano, puedo afirmar y afirmo queeeeeeee... ¡¡¡na' que ver!!! Vamos, que Sarah Linden (“The Killing”) no es Sarah Lund (“Forbrydelsen”) ni de lejos. ¡Ya quisiera la Linden! Bueno, eso y que gringolandia tampoco es Dinamarca. Y teniendo en cuenta que la fortaleza de la historia radica en su principal protagonista y que esta no se entiende sino es en el contexto de una asentada, civilizada y hasta tediosa sociedad como la danesa, pues que queréis que os diga... “Forbrydelsen” 10 - “The Killing” 0. Y es que la escasa afición del público estadounidense a leer subtítulos continua provocando que padezcamos este mal. Que algo ya rodado (y en ocasiones como esta, excelentemente rodado), se tenga que volver a hacer, pero ahora en inglés y con actores anglosajones, para que aquel público se acerque al producto, no tiene nombre. Y la pena no es solo la perdida de recursos y tiempo que ello supone (un tiempo que podría emplearse en crear nuevos productos más o menos interesantes), sino que en la mayoría de ocasiones el remake gringo no es ni siquiera decente. Y aún cuando lo es no aguanta la comparación con el original, por mucho que obtenga mejor fortuna. Esto último es lo que ha pasado con “The Killing”, serie mucho más popular que “Forbrydelsen”, en una nueva prueba de que vivimos en un mundo repleto de mónguers.

Bueno, ¿pero que cosa es “Forbrydelsen”? Pues una serie policíaca, absorbente como pocas, danesa como algunas otras, bien escrita y mejor rodada, que transcurre casi en tiempo real en el sentido de que cada episodio cubre un día, más o menos, de labor policial en relación a un caso. Una serie que ha conseguido revolucionar un genero tan manido como el policial y todo gracias a su personaje principal, la hechizante inspectora de la policía de Copenhague Sarah Lund. Uno de los personajes femeninos más atrayentes de la historia de la televisión. Una tipa aguda, extremadamente inteligente, pero socialmente discapacitada. Una tullida en lo que a las relaciones humanas se refiere, sean con los jefes, compañeros, parejas (o posibles parejas) y hasta familia. Y es que como comentaba alguien en algún blog, Sarah Lund es antes policía que persona y es capaz de llevar esta máxima hasta sus últimas consecuencias. Por otro lado, enraizando con la mejor tradición de la novela negra nórdica, Sarah Lund dista mucho de ser una policía infalible. Se equivoca y mucho (en la vida casi siempre), lo cual no le impide seguir currando con ahínco hasta descubrir nuevas pistas que la lleven a resolver el asunto. En este aspecto se parece mucho a Kurt Wallander, el fantástico personaje surgido de la pluma de Henning Mankell, con sus falsas pistas, errores, equivocaciones... vamos, los que seáis asiduos al universo wallanderiano me entenderéis. Dos personajes que también se asemejan en el aspecto personal, en el mencionado autismo social, también en su workaholismo, si bien la Lund es alguien que resulta mucho menos amable que el gordito de Ystad, a quien se le coge cariño desde el minuto uno.

Como he dicho al comienzo, hasta ahora se han emitido tres temporadas de “Forbrydelsen”. Cabe destacar la primera y la última. Porque la primera es sublime y la segunda tan solo decente, o sea, es buena pero algo decepcionante. La tercera es una puta barbaridad que se cierra con uno de los finales más impactantes que yo haya visto. También os he dicho que “Forbrydelsen” es una serie policíaca. Pues bien, lo es pero no sólo es eso, sino mucho más. Es un drama enorme repleto de momentos antológicos, en el que vemos a polis intentando rearmar las piezas de un enrevesado puzzle, pero también nos asoma a las cloacas de la alta política y nos permite asistir emocionados a los dramas de las familias relacionadas con las diferentes tramas.

Y todo eso es “Forbrydelsen”. Harían mal en perdérsela

viernes, 2 de agosto de 2013

...y mientras tanto en el planeta Marhuenda

Supongo que el resto de españoles estamos locos...
¿Y el resto del mundo? ...pues también!!!:
The Wall Street Journal
New York Times 
Daily Telegraph
Le Monde

En fin, hete aquí con otro gran trabajo de Paco Marhuenda, el Waylon Smithers de la política prensa patria.

jueves, 1 de agosto de 2013

Agosto 2013. EL ESTÍO, ¡¡¡QUE TÍO!!!

Hoooola corazones... Como lo prometido es deuda, aquí estoy de nuevo presentando la inmensa colección de canciones que habrá de acompañaros -si gustáis- durante este maravilloso mes de agosto que hoy comienza. Como estoy on fire, vuelvo a colar más de cien canciones en una lista bien variadita en la que se incluyen músicos de todo tipo y condición.

En ella os podréis topar con el blues rock de The Delta Saints que tan buen regusto nos dejó tras su reciente aparición en la noche valenciana, o con el anticipo del nuevo disco de los Arctic Monkeys, grupo que nunca fue santo de mi devoción pero que, a la vista de cada nuevo single, hacen que me replantee mi relación con ellos. También con nuevo material facturado por los Kings of Leon, mostrándose más rockanroleros que en su pasado reciente y recuperando algo de aquel primer sonido de la banda, y con el señor Beck Hansen, que nos regala una hipnótica canción de más de quince minutos de duración. Y Julian Cope, un viejuno que suena viejuno pero la vez tremendamente actual. Y Pearl Jam, que ya era hora de que se metieran en el estudio. Unos tíos cuyos mejores tiempos ya pasaron, pero que siguen siendo garantía de calidad. Y es que la discografía de Pearl Jam viene a ser como el sexo oral, vale que hay mamadas y mamadas, pero no jodamos, ¡que estamos hablando de mamadas chicos! Se entiende, ¿no? Pues eso.

Otro regreso sonado es el de los escoceses Franz Ferdinand y aquí los tenéis ofreciendo más de lo mismo, que no es poco. Y The Drones, con un discazo intenso y pantanoso cuya defensa sobre las tablas me perdí -penitenziagite- durante la última edición del PS. También hay lugar para Ethernet y esa especie de gótico ambiental en la onda de unos Hocico bien reposados, y para el enorme regreso de oOoOO, que ahonda aún más en ese mundo tenebroso, a la vez que bailable, del witch house (o house fantasmagórico que diría un castizo). O Blackmail, trío francés de electrónica raruna, que me tuve el gusto de conocer gracias a Bboyz.

Más góticos y ambientales -¡que ver con Ethernet!- son Djevel. Unos tipos que han facturado el mejor disco de black metal que se haya hecho (o al menos que yo haya escuchado) desde the rise & fall de aquel inner circle noruego del que formaron parte gentes como Death, Euronymous o el puto Varg Vikernes. Espacio reservado tiene Colleen Green y esos ecos al colectivo de teenagers que a principios de los noventa se calzaron una guitarra y fueron capaces de sacar su linda cabecita a pesar del ruido y la furia que venía de Seattle y ocultaba todo lo demás. También está Dan Black (ft. Kelis) con esa bailonga canción que pese a no ser de mi estilo (si es que uno tiene de eso, que ya es decir), me tiene completamente enganchado. Algo así me pasa con AlunaGeorge -aunque en menor medida- y sus “Attracting flies”.

Oh, My Bey!” viene a ser otra maravillosa canción de ese trío de gamberretes procedentes de Úbeda, preciosa localidad jienense en la durante este mes de agosto se pueden freír huevos sobre el capó del coche (doy fe de esto último). Y como no, Mr. Kanye West o lo que vendría a ser uno de los retornos más esperados del mundo de la música (y no solo la más comercial). Plegarias atendidas con “Yeezus” donde se incluye ese pelotazo titulado “Black Skinhead”. Llamadme tío loco, pero un servidor a este nigga'MF le tiene un respeto.
Y de ahí nos vamos a toa leche con FIDLAR o GRMLN y más rápido aún -pa'berse matao!!!- con Roomrunner. Y Monster Truck y Brutus, stoner rock del de siempre. Com diguem per la terreta, “Xé, de categoria!!!” Eso sí, para matarse, lo que es matarse de verdad, tenemos al puto Phil Anselmo y su brutal regreso en solitario. No es Pantera chicos, pero como si lo siriese... Y si queréis más metal ahí tenéis lo nuevo de Hatred Surge.

Continuamos con varios discos grandes de este 2013 de los que ya he posteado algo. Nuevas canciones de Holy Esque (¡Ganicas de que publiquen un elepé!), Savages (inagotable colección de joyas la de su álbum de debut), Queens of the Stone Age (“...like Clockwork" es una obra mayor, se pongan como se pongan), Sigur Ros, The Men, The Black Angels, Thee Oh Sees, Surfer Blood...

¿Y que me decís de ese “Jenny Loves Pop” de Warm Soda, aspirante a hit del verano? (con permiso de los franchutes Is Tropical). ¿Y del respetable regreso de los veteranos Manic Street Preachers, con “Rewind de Film”? Y de la ración de poppie al cargo de bandas gringas aficionadas a las melodías más suaves, llámense Minks (NY), The Ocean Blue (PN), Shy Boys (TN) o Pyyramids (CA). Estos últimos con dulce voz de fémina. Y es que las chicas no siempre son guerreras. O lo son, pero compaginándolo con esos momentos de melosidad. De ahí surge esa deliciosa country girl que está al frente de Mount Moriah. Una chica con una preciosa voz que, en sus mejores momentos, recuerda a la de la mismísima Lucinda Williams. O la de otra lorraine proveniente de la América profunda llamada Ruth Moody, de la que incorporo una interesante versión del “Dancing in the dark” de Springsteen. Y más ramonianas -o robertianas, y que no se me excite nadie- se ponen las hermanas Clavin de Bleached. Aunque guerrera, lo que se dice guerrera, es M.I.A, que vuelve de entre los muertos con ese extraño sonido hip hop, world music o lo carajo sea que haga esta buena mujer descendiente de guerrilleros tamiles.

Lo de Swindle es electrónica machacona próxima a cierto hardcore que uno escuchaba/padecía durante su lastimosa adolescencia. Por eso lo meto. En mi descargo diré que en esa época, no tan lejana como a uno le gustaría, uno ya era capaz de escuchar otras propuestas musicales, varias de las cuales procedían desde Ses Illes. Por eso me alegro de la aparición de ese cantautor mallorquín de nombre Miquel Serra.

El espacio post-rock no podía quedar sin cubrir en la SuloTK y a falta de Mogwai o Explosions in the Sky, tenéis a As So I Watch You from Afar. Y lo hacen con una canción titulada “Big Thinks Do Remarkable” en la que el cuarteto de Belfast realiza un ejercicio extraño. Como si estuviésemos ante un canción tradicional irlandesa revisitada por Patrick Skyles con o sin sus Titus Andronicus (Hala, ¡ahora vas y lo cascas!).

También están Parquet Courts y su hechizante “Borrowed Time”. Divertimento de altura que entronca con el sonido de algunas de mis bandas favoritas de última generación (Thee Oh Sees, Ty Segall, The Intelligence...). Y la sorpresa Marnie: Discazo en solitario de la líder de Ladytron. Y otra sorpresa es la de Clogs: elegante proyecto en solitario de Bryce Dessner sin unos The National a los que debe fama y fortuna. También están Modelo de Respuesta Polar, xiquets del terreno, cumplimentando la preceptiva cuota de valencianía de esta lista...

...y el día de San Valentín del eterno David Bowie … y la fragilidad danesa de unos Sleep Party People a los que me presentó mi compadre Txarls... y lo nuevo de los Stooges del funk aka JC Brooks & the Uptown Sound ...y esa pareja estupenda que conforman los sintetizadores de Kavinsky y la voz de The Weeknd en “Odd Look” ...o como Leo de Nudozurdo conoció el amor, eso sí, en acústico … o esa especie de Joy Division tropicales llamados Part Time... Y por supuesto el “King O King” de los Wovenhand, ahora que alguien se ha dignado a colgarlo en el jodido Spotify. Y es que era de justicia incluir en una de estas listas la que para muchos es una de las mejores canciones del pasado 2012.

Pues bueno, tenéis todo eso y mucho más... 

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