jueves, 31 de octubre de 2013

Gravity es una virguería

¡No le sobra nada! Una película en la que sale Sandra Bullock, e incluso acaba con un happy end y a pesar de todo eso, que no es poco, sigue siendo maravillosa. Y es que "Gravity" (Alfonso Cuarón -2013) nos presenta un espectáculo visual apabullante y para nada gratuito. Sacándole partido a las posibilidades que ofrece el 3D como no se había hecho hasta ahora. Pero además de eso es angustiosa, por momentos desasosegante, pese a su simple historia que por una vez y sin que sirva de referente, es lo de menos. Porque la narración visual es portentosa, las imágenes impactantes, la acción tremendamente vivida hasta el punto de que el espectador permanece aferrado a su butaca desde el minuto uno hasta el final del metraje... ¡Cuándo las estaciones espaciales explotan lo hacen delante tuya! Casi se sienten los fierros pasando a tu vera...

Entretenimiento de altura. ¡Algo digno de ser visto! ¡¡¡Una delicia!!!
No se la pierdan.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Ahora sí... Bye bye Wallander

Hace más o menos cuatro años, concretamente el 24 de octubre de 2009, colgué una entrada en la que os contaba la penica que me producía el adiós de Kurt Wallander. Y es que uno ha pasado grandes tardes de tensión y disfrute atendiendo a las desventuras literarias protagonizadas por ese peculiar inspector de la policía de Ystad. Pues bien, me equivoqué. O más bien me fié de Henning Mankell, quien había anunciado a bombo y platillo que la Serie Wallander terminaba allí. Pero no. O sí, pero no y me explico.

Justo en estas fechas aparece publicado "Huesos en el jardín", aparentemente una nueva aventura del inspector Wallander. Y muchos diréis: -No puede ser. El viaje de Wallander terminaba de forma explícita tras "El hombre inquieto-. Y tendréis razón. Porque este libro transcurre en un momento cronológico anterior a "El hombre inquieto". De hecho se sitúa entre este último y "Cortafuegos"*. El propio autor nos explica que escribió esta historia mucho tiempo atrás con vistas a una publicación holandesa. Un tiempo después, para su sorpresa, se encontró con que la BBC había localizado el libro y lo había incluido en el guión de su popular serie sobre el detective protagonizada por Kenneth Branagh. Por eso no le quedó más remedio que publicar esta novela corta. 

En ella Kurt Wallander visita la que podría ser la casa de sus sueños. Tras muchos años buscando un lugar en el campo en el cual pasar sus últimos años de vida (algo que al fin logrará en su última aventura), parece encontrar algo que podría acoplarle. Pero existe un pequeño problema: El jardín de la casa está atestado de huesos humanos enterrados. Y lo que habría de ser la culminación de un ansiado sueño, acabará derivando en una investigación criminal que nos retrotrae a una serie de acontecimientos acaecidos hace más de medio siglo. 

La novela no es la bomba. Lo mejor de Wallander ya quedó atrás, quedando pocas esencias en un tarro del que rebosaron maravillas como "La falsa pista", "La quinta mujer" o "Pisando los talones". Sin embargo no deja de ser otra aventura de Wallander y la pluma de Mankell nunca defrauda. Así que.... wallanderianos del mundo, ¿a qué esperáis para hincarle el diente a esta historia?
Porque encima el libro incluye un maravilloso postfacio en el cual Henning Mankell nos cuenta "cómo empezó, cómo acabó y que ocurrió entre tanto" que hará las delicias de los adictos al universo Wallander.

Y con esto se acabó lo que se daba. Este es el verdadero final de una aventura que comenzó allá por la primavera de 1990, en la fría Escania (al sur de Suecia, cerca de la frontera con Dinamarca), y que tenía como germen la expansión del racismo en esa admirada democracia nórdica (¿Os acordáis del argumento de "Asesinos sin rostro"?). Así fue como nació Kurt Wallander, ese policía íntegro y complicado que es consciente de su compleja labor pero también del complejo mundo que lo rodea. Esa sociedad a la que cada vez entiende menos y de la que de buena gana escaparía. Pero no puede o no quiere, siempre consciente de su responsabilidad como policía pero también como ser humano. Porque ese es el principal valor de Wallander, ser antes un ciudadano que un madero, un tipo que con sus filias y sus fobias siempre intenta tirar para adelante demostrando una envidiable capacidad para evolucionar y cambiar. 

Y eso es todo. Salvo nueva e inesperada sorpresa ya no habrá más wallanders. Tan sólo queda despedirnos. Hasta siempre Kurt Wallander. Y muchas gracias por todo.

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* Bueno, "El retorno del profesor de baile" y "Antes de que hiele" también se sitúan entre medias pero, a pesar de que suelen aparecer incluidas dentro de la Serie Wallander, no son propiamente aventuras del inspector Wallander. "El retorno del profesor de baile" está protagonizada por el joven detective Stefan Lindman (que ni siquiera es detective de la comisaría de Ystad) y "Antes de que hiele" por Linda Wallander, la hija de Kurt, actuando él como mero secundario en la trama. 

lunes, 28 de octubre de 2013

Lou Reed (1942 - 2013)

Domingo 27 de octubre de 2013. No sé sí está fecha será recordada por muchos de nosotros dentro de unos pocos años. Lo dudo. Es lógico por otra parte. ¿Porqué habría de recordarse? No se ha producido, al menos que yo sepa, ningún atentado terrorista en la capital del mundo con miles de víctimas, fruto del cual el orden mundial se haya quedao tremolando. Tampoco han acontecido hitos deportivos que vayamos a rememorar de aquí a unos años -salvo que seáis seguidores del Atlético de Madrid y hayáis tenido la suerte de presenciar el primer gol oficial de esa estrella en ciernes llamada Óliver Torres). Y Justin Bieber, Lady Gaga y Beyoncé siguen bien, gracias... 

El caso es que sí es una fecha importante. Al menos para un servidor, que tendrá grabado a fuego este 27-O como el día en el que murió Lou Reed. El día en el cual nos dejó una de esas personalidades imprescindibles del arte a la que debo parte de mi educación cultural y no sólo cultural. Se nos ha ido un tipo grande, ¡pero que muy grande! Y como decía ayer un amigo, dejando tras de sí un vastísimo legado musical, poético y activista aún por descubrir (o re-descubrir). Hablamos del responsable de himnos como "Walk on the wild side", "Perfect day", "Vicious", "Venus in furs", "Sweet Jane", "I'll be your mirror", "Pale blue eyes" o "Heroin", entre otros muchos. Y es que Reed a muchos nos cambió la vida. Si bien no lo hizo de una forma directa o inmediata a través de sus canciones, a las que por edad llegamos algo tarde. Fue más bien a través de la alargada sombra que proyectó sobre cientos de bandas, muchas de las cuales se hayan en el panteón de dioses del rock de cualquier melómano de medio pelo. 

Resumir la vida del genio de Long Island a través de un puñado de canciones se me antoja ridículo. Elaborar una selección de sus mejores temas me parece innecesario. Agarrad cualquier disco de él, de cualquier época, el que os salga del nabo y ponerlo a rodar en vuestro reproductor. Disfrutad de lo que salga de ahí y agradecedle el regalo. No hay Lou Reed malo, nunca, como no hay sexo oral malo, ya sabéis. 

Yo ahora mismo estoy con el "Set the twilight reeling" (1996) uno de sus últimos y menos reconocidos álbumes de estudio, y aún así un disco enorme. Entre sus cortes destaca este "Hookywooky" con el que los Lehmann Brodas' diyéis (monstruos!!!) tenían a bien comenzar todas y cada una de sus sesiones. ¡Dios salve al Rey Lou!

martes, 22 de octubre de 2013

Una novela rusa

Esta novela que realmente no es rusa, ni está escrita en ruso y mucho menos por un autor ruso sino por Emmanuel Carrère - de quién ya os hablé (y muy bien) aquí y también aquí-, ni siquiera es propiamente una novela. Más bien parece un batiburrillo de historias, reflexiones, anécdotas y expiaciones más o menos conectadas entre sí. Eso sí, la prosa del francés es brillante y la no-historia es envolvente. Por otro lado, a pesar de que el tipo no es ruso, sí que es un rusófilo contrastado al que lazos familiares le unen con el país de Dostoyevski, Gorbachov, Limónov y Kirilenko. 

Podría afirmarse que "Una novela rusa" es un libro que compendia lo más importante acontecido en dos años de la vida de su autor. En el se nos habla de un poblacho deprimido de la Rusia interior llamado Kotelnich, de un húngaro tullido que viene a ser el último preso de la II Guerra Mundial, del abuelo de Carrère (un inmigrante georgiano supuestamente ajusticiado por colaboracionista), de su madre, de la lengua rusa (la del abuelo, la de la madre y la de su nania), y por supuesto de Sophie. Y todo ello "con la esperanza de capturar algo que se me escapa y me mina", en palabras del propio autor.

Con todo y con eso, aunque no os lo creáis, el libro es una gozada. Y es que leer a Carrère cada vez me entusiasma más. 

jueves, 17 de octubre de 2013

Shit happens

No voy a comenzar este post aburriéndoos con mi habitual perorata en la que enfatizo mi condición de neófito en este mundillo de las series. Más que nada porque la cosa ya no cuela. Y es que los asiduos a este negociado ya os habréis dado cuenta de que para jactarme de no ver series, ya son unas cuantas sobre las que he compartido mis impresiones. Bien es cierto que mi adicción no es igual a la de un fan series prototípico, aguardando semanas, meses y hasta años para conocer el desenlace de las mismas. Yo soy más de tragármelas del tirón y como para ello se requiere un montón de tiempo libre, mi momento serie viene condicionado por los dolores y estados de postración con los que me obsequia mi maltrecha espalda.

Todo esto para hablaros de “Breaking Bad", la serie del momento, sobre la que todo el mundo habla, sea en el trabajo, en la verdulería, en el metro o en la barra del bar. La que todo quisque ha visto, está viendo o quiere ver, la mejor serie de ficción de la historia para algunos (entre los que se incluye Anthony Hopkins)... En fin, ya sabéis, la del apocado profesor de química que acaba convirtiéndose en un brutal capo de la droga capaz de inundar Nuevo México con su fantabuloso cristal azul… Esa misma... 

- Peeeeeero ¿realmente es para tanto? 

- Pues sí. 

- A ver Suloki, ¡no nos precipitemos! 

-Okey, no lo haré. Me lo pienso cinco minutos y contesto…

Tic 

Tac

Tic 

Tac

¡Pueeeees sí! ¡¡¡que coño!!! "Breaking Bad" es una cosa bárbara. Cincuenta horas de buen cine. Un tiempo más que bien empleado. 

Vale, ya sé que es tremendamente jodido comparar y elaborar un ranking sobre un género del que es imposible haberlo visto todo (ni tan siquiera lo más representativo). Pero por eso mismo, porque hasta a los más eruditos les falta bagaje, me tiro al monte y una vez hecho el esfuerzo de concluir las cinco temporadas que conforman “Breaking Bad” en tan solo tres semanas, afirmo que es de lo mejorcito que yo jamás haya visto y, muy posiblemente, de lo que vaya a ver.

- ¿Y porque está tan guay "Breaking Bad"? 

- Muy buena pregunta...

En primer lugar porque el trabajo de dirección, guión, fotografía, producción, etc... es absolutamente descomunal. Unos tipos que han sido capaces de mantener la disciplina y el control sobre el fondo y la forma, ¡durante seis años! Poca broma. 
También porque los actores, con Bryan Cranston en el papel de Walter White/Heisenberg a la cabeza, lo bordan. Un trabajo absolutamente impresionante el de este tipo, a quien apenas recordaba como secundario en "Argo" (2012 - Ben Affleck), "Contagio" (2011 - Steven Soderbergh) o como papá de Malcolm en la serie "Malcolm in the Middle". También están impresionantes Giancarlo Esposito como Gus Fring, Dean Norris como el agente de la DEA Hank Schrader y Bob Odenkirk en el inolvidable papel del abogado Saul Goodman (aka  “Better call Saul!”) de quien ya se anuncia un spin off al que seguro echaré un ojo... 
Y sobretodo porque la historia es cojonuda. Y cuando digo que es cojonuda creédme, lo es.

“Volviéndose malo” o algo así, que es como podríamos traducir “Breaking Bad”, tiene un título que le viene que ni pintado. Recuerdo pocos mejor elegidos que este. Porque de eso va esta ficción, de cómo un tipo que al comienzo se parece sospechosamente al puto Ned Flanders, acaba por convertirse en una especie de Pablo Escobar, sanguinario y déspota. Un mequetrefe que nunca tuvo agallas para mostrarse como un malvado pero que, tras ser diagnosticado de un cáncer terminal, se deja llevar por sus instintos y comienza a hacer lo que nunca antes se atrevió desligándose de cualquier consideración de tipo legal o moral. Un tipo que decide vivir lo que le queda de vida como siempre había fantaseado pero nunca se había atrevido, rompiendo las reglas, viviendo al límite y sobretodo alimentando el ego. Porque antes del cáncer Walter White era alguien apocado a la derrota, medio engañado por supuestos amigos que se forran gracias a sus ideas y proyectos, con un hijo adolescente aquejado de algún tipo de parálisis cerebral y un bebé no deseado por nacer, inmerso en un trabajo para el que está manifiestamente sobre-cualificado y qué ni siquiera le da para pagar las facturas, por lo que ha de completar la jornada trabajando en un lavadero de coches. Un pringado de tomo y lomo de quien se burlan hasta sus alumnos, como en aquella escena del primer episodio en en el que dos listillos le fotografían con el móvil encerando un coche para mostrarlo a los compañeros de clase. Pero será aparecer el cáncer y que todo cambie. A partir de ahí presenciaremos como el sr. White va desvaneciéndose y de entre sus cenizas surge el gran Heisenberg.

Y eso es lo que nos cuenta "Breaking Bad", la transmutación de un loser talla XXL en el puto emperador de la droga por todo el mundo conocido como Heisenberg. Pero es que encima lo hace con gracia, adoptando una fórmula tragicómica -de oscura comedia y drama moral- al estilo del cine de los hermanos Coen.    


Hay que resaltar que la metamorfosis de este Dr. Jekyll contemporáneo, o más bien su descenso a los infiernos, se operará a través del concepto mafioso de la famiglia. Algo que le inoculará su predecesor al frente del imperio de la metaanfetamina: el inolvidable Gustavo Fring. Eso le sirve para armar su coartada, esgrimida mil y una veces a lo largo de la serie, de que tan sólo actúa para asegurar el futuro de su familia (si bien, al final llegará a reconocer lo que todos ya sabíamos, que eso no es cierto o al menos no es toda la verdad). También se justifica así la extraña relación amor-odio entablada con Jesse Pinkman, quien comienza siendo un mero socio comercial, para acabar revelándose como un hijo descarriado al que proteger. 

Tampoco quiero dar a entender que todo en “Breaking Bad” haya sido perfecto. Quizás al señor David Gilligan, creador de la cosa, le haya sobrado una temporada o temporada y media, pudiendo contar lo que quería en menos episodios. Pero la pela es la pela, supongo, y con esas audiencias tan brutales se antoja difícil no sucumbir al encanto de sumar capítulos para engrosar la cuenta corriente. Y sí encima son buenos... Por otra parte, contraviniendo la opinión mayoritariamente expresada por críticos y seguidores, el final es manifiestamente mejorable. ¡Ojo! No digo que sea malo, porque no lo es, tan sólo creo que podría haberse resuelto de mejor manera en el sentido de más acorde a la odisea vital de su personaje principal. Según yo lo veo Heisenberg no necesitaba (ni merecía) un acto de redención como el del episodio final. Pero bueno para gustos los colores y desde luego no por ello "Breaking Bad" deja de ser una gran serie de la que he disfrutado como no recordaba haberlo hecho nunca. 

... que encima se cierra con esta maravillosa canción de Badfinger. Dedicada a los que todavía sostienen que "Breaking Bad" no cuida el aspecto musical... Bullshit!!!

Todavía se me salta la lagrimita...

martes, 1 de octubre de 2013

Octubre de 2013. MELODÍAS PARA ALIVIAR MI BROKEN BACK (MOUNTAIN)

En estos días en los que la puta espalda me mantiene prácticamente incapacitado, mientras en la tele arrogantes politicuelos logran convencernos de que la solución está en la competitividad paranoica que deshumaniza al otro (Orwell dixit), nada mejor que relajarse y evadirse de la miseria que nos rodea escuchando la SuloTK de octubre. Variadito y bueno, con temas para todos los gustos, aunque por encima de todos ellos Junip. Y es que in José González we trust...
Hala, enjoy!

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