miércoles, 25 de febrero de 2015

Ola de crímenes, by James Ellroy

El problema a la hora de abordar cualquier novela de James Ellroy es que, a día de hoy, el listón ya está demasiado alto. La expectativa y la confianza del acólito es ilimitada y eso no hay párroco que lo sostenga. Y claro, al amigo Ellroy le acaba pasando como al gran Javier Sotomayor, incapaz de mantenerse en la cima tras saltar al menos dos metros treinta en 192 competiciones oficiales. Vale, ya sé que se me ha ido la olla. Me estoy pasando tres pueblos y medio y este hombre no se lo merece. Tan solo quería mostraros mi decepción tras la lectura de esta “Ola de crímenes” que como habréis deducido, no me ha gustado demasiado. Eso no quita que su escritura siga rebosando ingenio y muestre aquellas señas de identidad reconocibles e intransferibles que han aupado al autor angelino hasta la condición de figura de culto. Pero es que firmar el cuarteto de Los Ángeles o la trilogía americana y luego esto...

Aunque, tal vez, ese no sea el verdadero problema de “Ola de crímenes”. No en balde, algunos de los relatos y artículos incluidos son anteriores a varias de las mejores novelas de Ellroy. Pero la irregularidad de la compilación y, muy por encima de todo, la mediocridad de algunos de los cuentos, hacen que te quedes con un amargo regusto que no lo arregla ni aunque te metas cien chicles de clorofila en la boca. Otra cuestión son las crónicas publicadas en la revista GQ que aquí se recogen. Algunas de ellas directamente maravillosas. Con una mención especial para “El asesino de mi madre”, historia que dio origen a “Mis rincones oscuros”. Celebradísima obra en la que este hombre grande, arrogante y provocador se desnuda ante nosotros, expiando sus pecados de juventud ocasionados, en gran medida, por ese asesinato y la frustrada investigación policial que vino a continuación. También me ha parecido buenísimo el retrato que Ellroy ofrece sobre el conocido affaire O.J. Simpson. Desmontando la figura de ese ex-jugador de fútbol americano, miembro del salón de la fama, al que muchos conocimos por sus escasas dotes cinematográficas en la saga “Agárralo como puedas”.

Con todo y con eso seguiremos atentos a lo nuevo que nos vaya ofreciendo este autor. Alguien que puede ser considerado ya y por méritos propios, como uno de los grandes de la literatura norteamericana. Y no hablo solo de novela negra. Es evidente que su talento va mucho más allá del encasillamiento dentro de la literatura de género.

Más sobre Ellroy aquí... (y tirando del hilo)

martes, 24 de febrero de 2015

El caloret dels collons

Más allá de la coña marinera generalizada que se ha montado, justificadamente, a resultas del esperpento protagonizado por la borracha machor del Regne durante el día de La Cridá, lo que más llama mi atención es que haya quienes se han dado cuenta justo ahora y no antes, de que esta señora es una impresentable. Y es que lo de anteayer es de vergüenza ajena, cierto, pero no solo porque la alcaldesa sea incapaz de expresarse en la lengua del pueblo que mal gobierna. Muchos llevamos ya tiempo hasta el rabo de tener que soportar las ocurrencias de alguien que ha consagrado su reinado -y sí, he dicho reinado, porque así es como se comporta la musa de Beefeter- al fardacheo, el fallerismo y el menifotisme. Al coste que sea y para disfrute exclusivo de los de siempre: engominados pajes y bigotudos clientes del cortijo peperil. Eso sí, como diría cualquier wel.la ataviada con el tradicional cardado liláceo tras salir de su pelu en Arrancapins, “ja, mante, téns raó, pero i lo bonica que mos està deixant la ciutat???”.

El bochorno de la Gürtel, el timo de la Formula 1, los sucesivos episodios del Calatrava Gate, el forat de RTVV, la jodida Copa América, Emarsa... caloret caloret, sí, caloret a mansalva. Tanto que els valensianets estamos más quemaos que la pipa un indio. Eso sí, 385 comisiones falleras aseguran que nuestra Godzilla indigena siga gobernándonos por siempre jamás. Con un Louis Vuitton en una mano y un J&B en la otra, por supuesto. Aixina que degeim passar el fred del verano, el caloret del invierno, i anemonons tochs a fer la má... Eso o conectemos un par de neuronas dentro de tres meses, que tampoco estaría mal. 

martes, 10 de febrero de 2015

Sobre Denis Villeneuve

Aprovechando que he estado malito y por consiguiente desarrollando sesiones non-stop de mantita y pelis como no recordaba, hoy he decidido introducirme en el universo del séptimo arte. Más concretamente en el de uno de los directores actuales que más concitan mi atención, el canadiense Denis Villeneuve
Ya hace tiempo venía barruntando la posibilidad de escribir sobre este cuarentón cuyo ilustre apellido nos remite al universo del (pseudo)deporte de las cuatro ruedas. Pero es ahora, tras ver la fantástica "Enemy"(2014), protagonizada por el siempre resultón Jake Gyllenhaal y las guapas Mélanie Laurent y Sarah Gadon, cuando me pongo a ello. Pero dejadme que os hable de esta cinta un poco más adelante. Más que nada por respetar el orden cronológico en el cual se ha ido gestando mi idilio con Villeneuve.

Mi primer encuentro con el quebequense se produjo casi por casualidad. Tenía un par de horas libres tras un pesado día de trabajo y decidí refugiarme en el (casi)siempre gratificante mundo del cine. Me acerqué hasta unos conocidos cines de mi ciudad y vi como entre las películas programadas se había colado "Incendies" (2010), obra de un joven talento canadiense que había recogido un puñado de buenas críticas, además de estar nominada a los Oscar y los BAFTA en la categoría de mejor película de habla no inglesa. 
Antes que nada decir que "Incendios" no es una película fácil. Tampoco es un producto que te deje indiferente, para bien o para mal. Trata de algo tan peliagudo y tan duro -¡durísimo!- como son los oscuros secretos de familia. El sórdido pasado del que algunos han de huir, soterrándolo y sufriendo en silencio permanente, para poder continuar con su vida y proteger la de aquellos que vinieron después. Basada en la obra de teatro de Wagdi Mouawad, "Incendios" es sobretodo un drama, pero también un thriller. Nos cuenta la odisea de los gemelos Marwan a partir de la muerte de su atormentada madre. Unos hijos que descubrirán con sorpresa que aún tienen un padre y además otro hermano. Por ese motivo emprenderán un peligroso viaje hasta El Líbano, en guerra, para localizarles y encontrar respuestas a su existencia. Como ya habréis intuido, nada de lo que allí encuentren les resultará grato.
Sobría, contundente, dura y asfixiante, me quedé absolutamente prendado de la atmósfera conseguida por Villeneuve. De ahí que decidiera que seguirle la pista a este hombre bien merecía la pena. 
Sin embargo me olvidé... como tantas veces y con tantas cosas.


No fue hasta dos o tres años después y también de chiripa, cuando se produjo el reencuentro. Fue a través de "Prisioneros" (2013) y eso que al principio me costó relacionar al creador de esta película gringa con apariencia de blockbuster, con el autor de aquella joyita del cine indie canadiense. Y es que, como pasa tantas veces, las apariencias engañan. Porque contra lo que pudiera parecer, "Prisioneros" no es cine de palomitas, por mucho que sus protagonistas sean Hugh Jackman y Jake Gyllenhaal, que repite junto al director de Trois-Rivières.
Prisioneros” también es un thriller enmascarando un drama. El de un padre dispuesto a hacer cualquier cosa por encontrar a su hija. Es muy agobiante en el buen sentido de la palabra, compartiendo también con “Incendios” el ambiente malsano. Una buena dosis de malroller touch que hace que en no pocas escenas nos cuestionemos si realmente va a pasar lo que parece que va a pasar. 
Si en "Incendios" teníamos a unos hijos en busca de un pasado oculto, en " Prisioneros" tenemos a un padre a la caza y captura de un futuro que se le escapa de las manos. Y es que el amigo Keller se enfrenta a la peor de sus pesadillas, la desaparición de su hija pequeña. Va pasando el tiempo y el pánico inicial se transforma en desesperación y esta se concreta en la toma de un serie de decisiones cuando menos discutibles. El asunto estiba en que nuestro protagonista está dispuesto a llegar hasta donde haga falta para recuperar a la niña. Suponga eso lo que suponga y caiga quien caiga. ¿Le va bien en el empeño? Obviamente no. Y no me estoy refiriendo a si encuentra o no a la chiquilla, que al final es lo de menos.
Un film tenebroso, desasosegante, tenso y tremendamente complejo. Desde mi punto de vista, el mejor de los tres sobre los que estoy comentando.


Y ya para acabar, retomo lo dicho al inicio sobre "Enemy". Maravillosa película libérrimamente inspirada en "El hombre duplicado" de José Saramago. Adaptación lynchiana del Nóbel portugués, protagonizada por un afable profesor de historia que lleva una vida bastante monótona y que un día, viendo una vídeo, descubre como uno de los actores es alguien idéntico a él. Obsesionado con la idea de que tiene un doble, la búsqueda de ese hombre tendrá como consecuencia una serie de terribles acontecimientos. Sobretodo porque nada es lo que parece y aquello que creemos inamovible, acaba por moverse más que un rascacielos en medio de un terremoto de ocho grados en la escala de Richter.
Si "Incendios" o "Prisioneros" eran inquietantes, ni os cuento esta. Extraña y fascinante. Thriller psicológico repleto de dobles sentidos. Eso sí, más allá de las complejas interpretaciones que se le puedan dar (y que podéis encontrar con suma facilidad en la red de redes), lo que destaca poderosamente de "Enemy" es la construcción del personaje principal. Amén de una magnífica interpretación al cargo de Jake Gillenhaal (again), quien pone cara al desdoblado protagonista de la historia. Casi una obra maestra, con un arranque y un final esplendoroso. No digo más.

Y como diría Bugs Bunny, “esto es todo amigos”. Nada más, al menos por el momento, sobre el señor Villeneuve. Y ya sé que podría haber hecho referencia a sus primeras producciones, especialmente "Polytechnique" (2009), basada en la masacre de la Escuela Politécnica de Montreal, de la que me han hablado mucho y bien. Aunque entiendo que para ello debería echarle un vistazo primero.

sábado, 7 de febrero de 2015

Toundra en Salomé es bien

Y no es ningún juego de palabras ni mucho menos un homenaje a la eurovisiva, a la par que olvidada, cantante y presentadora valenciana. Todo viene porque los madrileños Toundra, la banda del momento para los chicos del Mondosonoro, decidieron presentar su nuevo elepé en Valencia justo ahí, en la sala Salomé -antes Noise, antes Mirror, antes Cormorán, antes Roxy, antes...- Porque al final el bolo no se celebró en la Rambleta como se había anunciado. Y no entro a cuestionar los motivos del cambio de última hora, porque lo mismo me da que me da lo mismo. Y es que Toundra se cascaron un conciertazo de tres pares de cojones e igual hubiera dado si hubiesen tocado donde inicialmente estaba previsto. Es la conclusión a la que llego tras haberles visto hacer ruido cuatro o cinco veces en otros tantos escenarios. Porque si hay algo seguro con estos chicos es que el concierto va a molar y poco o nada importan las condiciones del recinto, los horarios y hasta la predisposición del respetable.

Además el último disco es sencillamente magistral. Desde esas evocaciones al mito japonés del kitsune, tan presentes ya en la bonita portada obra de Chelsea Greene Lewyta, hasta la introducción de una sección de cuerda y viento en varios de los cortes más celebrados de “IV”... Un aspecto este que pensaba no mostrarían en el directo pero que, para sorpresa de propios y extraños, no solo es que lo enseñaran sino que fue de lo mejorcito de la noche. Lo cual no supone que Toundra hayan perdido ni un ápice de la contundencia marca de la casa. ¡Que no se me preocupe nadie! Toundra siguen sonando a Toundra. Si acaso mejor. En este sentido si que se ha notado el cambio de guitarrista, pero para bien. Y es que las evidentes diferencias a la hora de rasgar y aporrear de éste con el señor Girón, enriquecen aún más una propuesta ya de por sí bastante rica.

Tras volverles a ver en directo no me extraña que su legión de acólitos vaya creciendo aquí y fuera de nuestras fronteras. Incluso da la sensación de que su público ofrece, cada vez más, un perfil absolutamente horizontal. Lo cual no sé si acaba de ser bueno o no, aunque a ellos estoy seguro que les vendrá de puta madre. El caso es que estos chicos son tremendos, continúan siéndolo y su nuevo disco se postula desde ya como uno de los aspirantes a disco del año. Ahí lo dejo.

Como notas negativas estuvo la coincidencia horaria de este concierto con el de Bryan Estepa, lo cual me impidió asistir a la puesta en escena de esa otra propuesta musical tan diferente y a la vez tan interesante. Esperemos que el filipino-australiano vuelva por estos pagos y no haya impedimentos para poder degustar una buena ración de power-pop de calidad. Y por otro lado estuvo la imposibilidad de asistir al show de Our Next Movement, contundente banda valenciana cuya fórmula también se basa en las progresiones rítmicas y arrebatos sonoros, que fue la encargada de abrir la velada. Una lástima ya que enlatados suenan la mar de bien y me hubiese encantado verles confirmar la alternativa. Otra vez será.

Ahora os dejo con Toundra y la que podría ser la banda sonora ideal para el día que me entierren. Lo podéis anotar en mi lista de deseos...     

martes, 3 de febrero de 2015

Cosmic Dragon... de Carlos Vermut


¡Todos juntos! 
¡Todos juntos!
Lucharemos sin fin
por un mundo amor
por un mundo de paz. 

¡Todos juntos! 
¡Todos juntos!
Lucharemos sin fin
por un mundo mejor
por un mundo ideal. 

Ira y destrucción
contra los enemigos
sin piedad acabaremos
contra el terror asesino. 

Con Boken y sus amigos
lograremos derrotar
a los seres del abismo
del mundo infernal. 
¡Cosmic Dragon!
¡Cosmic Dragon!

Tremendo. 

domingo, 1 de febrero de 2015

Febrero de 2015. MÚSICA PARA DÍAS GÉLIDOS EN COMPAÑÍA DE ESE CONSTIPADO QUE NO CESA

Anda la leche... ¡que casi se me había olvidado! Pero no... Ya tenéis aquí la primera SuloTk para este 2015 que recién comienza. Un buen grapao de canciones que incluye cortes inexplicablemente olvidados en las diferentes compilaciones que fui compartiendo con vosotros durante todo el 2014. También algunos discos a los que aún quiero sacar algo más de jugo y, por supuesto, todas aquellas novedades que el nuevo ejercicio nos va deparando. Entre los primeros y destacando con luz propia, los canadienses Viet Cong y Sylvan Esso, propuesta colaborativa entre Amelia Meath de Mountain Man y Nick Sanborn de Megafaun... ¡Imperdonables olvidos!  Entre los últimos el enorme regreso de los madrileños Toundra (¡cómo no!) o el último discazo que se han marcado los frisqueños Two Gallants, amén de aquellas promesas en forma de canción que nos han venido regalando gentes como José González, Django Django ¡¡¡y hasta Veruca Salt!!!
En fin. Mejor no añadir nada más. Escuchad pero sobretodo disfrutad de este febrero musical. El mes en el que las rebajas son rebajas de verdad... Se supone... O yo que sé...   
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